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viernes, 18 de julio de 2014

Capítulo 38


La siguiente semana fue una semana normal. En realidad se sentía tan extraño, porque aunque mi vida no había sido normal durante tanto tiempo yo estaba esperando que algo malo fuera a suceder, que alguna ex-novia celosa de Yunho saliese de la nada y le dijese que estaba embarazada o que alguien más nos pillara y le dijera al director de nuevo. Yo estaba aún esperando por Hyunjoong para aplastar la guarrada que saliera acerca de Yunho de «abusar de su posición de autoridad para acosar a las jóvenes», pero nada de eso sucedió.

martes, 18 de febrero de 2014

私の小さな若いマスター (Mi pequeño Joven Amo)



Título:  私の小さな若いマスター {Watashi no chīsana wakai masutā} 
Autora: AquaDreams
Género: Ciencia Ficción, Fantasía, Misterio, Comedia
Advertencias: Lemon, Muerte de un personaje, Shota
Adaptadora: JadeJung

Jaejoong, hijo del alcalde en un pequeño pueblo a las afueras de Italia. Hijo de una mujer Francesa y su padre Coreano.

Su padre le tiene una noticia, el pequeño de 14 años podrá ir a Seúl con su joven fiel.

¿Qué pasará cuando vea que no es normal ahí?

*******************

Ese chico lucía un corte hasta sus hombros que caía en gracia haciendo un fino porte, se ondulaban en las puntas dando una apariencia femenina y juvenil, un hermoso y natural color rubio blanquecino, agregando que traía un lindo flequillo desordenado, dándole una apariencia más inocente y pura. Ojos grises y en forma felina, labios acorazonados y con un leve tono cereza haciendo a estos más apetitosos, como quién dice, labios vírgenes y dulces cómo la mismísima miel. Una pura imagen de un niño de 14 años.

Aquélla imagen de Mitad Coreano y Mitad Francés

-Joven Jaejoong -habló aquél hombre de unos veinte años de edad, un fiel compañero del rubio de quince años.

-Yun… ya le dije que me diga Jaejoong-sonrió un poco.

-No puedo hacer eso, Amo, gracias a usted estoy con vida, debo de demostrarle respeto-se arrodillo y beso tiernamente la suave mano de su Amo.

-…-torció su boca en muestra de desconformidad, pero no hizo más- y… ¿Qué necesitaba?

-Su padre me dio la orden de que debemos partir a la ciudad-agregó.

-¿A la ciudad? ¿Para qué?-

-Dijo que usted debe iniciar sus estudios-

-Estoy bien estudiando en casa… No quiero ir a la ciudad ¡No quiero!-hizo un mohín desconforme y se cruzó de brazos para tirarse a un sofá cercano.

-Eso será imposible, amo, el señor ya lo ha inscrito-

-¿En verdad tengo que ir?-hizo su mejor aegyo para que su Mayordomo pudiera persuadir a su padre y así no ir a estudiar a la ciudad, él estaba acostumbrado a ese pequeño pueblo con pueblanos contados, además de tener todo lo que quiere, y principalmente, no quería abandonar lo lujosa que era la mansión que ocupaba diez hectáreas completas. Él no quería dejar eso, no quería abandonar el aire puro y reemplazarlo uno mezclado con gases tóxicos. No quería dejar los paseos a caballo y reemplazarlos por paseo en auto. No quería ¡No lo haría!

-Sí, tienes que ir, además tal y cómo parece, tu padre no podrá seguir manteniéndolo… pero eso es algo que debe de decirte él-habló preocupado “¿Y…ahora que me espera?” pensó preocupado Jaejoong

-¿Qué?-se sorprendió ¿Su padre no lo mantendría? Pero… Él no entendía nada y para entenderlo fue a la oficina de su padre –Padre…-habló recibiendo la atención de su papá. Un hombre de cabello canoso y un bigote muy simpático, ojos almendrados los cuales fueron una gran herencia para Jaejoong.

-Al parecer Yunho te comentó lo que ocurre ¿no es así?-su voz era gruesa e intimidante, no por nada era el alcalde de ese pequeño pueblo a las afueras de Italia. Eso hacía que cualquier pueblerino le hiciera caso y era un buen líder

-Así es, pero… sigo sin entenderte-dijo acercándose sigilosamente a su progenitor, si hacía algo que no le gustaba a su padre se podría considerar desheredado, que además de ser el hijo del alcalde era el siguiente en la lista a tomar la herencia de su papá, es decir, aun tan minúsculo sea el error no tendría todo  dinero que su padre posee en la cuenta bancaría.

-Al parecer omitió algunos puntos. Siéntate, te explicaré- Volteo la silla en la que se encontraba para observar por aquel colosal ventanal con cortinas atadas a los lados de un fino color vino con bordados en color oro.

Suspiró y prosiguió.

-Veamos, como sabrás te inscribí en un Instituto en la ciudad-volvió a voltear la silla para ver a su Hijo. El rubio asintió levemente mostrando preocupación en su rostro- Entonces… irás a la ciudad-Se detuvo para dar un sorbo de su más cara copa de Champagne. Prosiguió – Pero te irás a Seúl-

-¿Eh?-quería gritar, pero no lo haría. ¿Seúl? Pero… si eso quedaba más lejos de lo que pensaba- ¿Corea?

-Así es hijo mío. Irás a vivir a Corea junto nuestro Fiel- miro a los ojos de su hijo. Ese hombre de mirada fría.

-Pero…-susurró.

-Sin peros, no puedo mantenerte-habló serio.

-¿No puedes?-

-Digámoslo que te emanciparas –sonrió, pero la apago al ver el rostro serio de su hijo- Vamos, en la actualidad muchos menores quieren emanciparse. Ve el lado positivo, podrás vivir en otro país y no te creas que no me fijare de ti, eso no, sigo siendo tu padre. Te cree una cuenta en el banco dónde he puesto una buena cantidad de dólares

-Padre, yo no me quiero ir. Estoy bien aquí estudiando en casa, ni siquiera cumplo la mayoría de edad- intento convencer a su padre, pero solo era capaz su gran Fiel, su padre siempre hacía lo que Yunho le aconsejaba.

-No se discuta más. Puedes retirarte- El joven se paró para irse

-¿En verdad debo ir?-

-Partirás mañana-agregó y volteo su silla dando por acabada esa conversación.

Aquél rubio estaba triste pues debía dejar Italia e ir a Corea, y más aún a la ciudad. Se debía de acoplar a aquello… aún que no quisiera.

-Joven amo, su baño está listo - sonrió simpáticamente.

-Gracias-sonrió amigablemente, él había heredado la simpatía de su madre, pero lo caprichoso de su padre.

Ambos subieron al espacioso cuarto del más pequeño. Era muy, muy grande. Está tenía un baño que era la mitad de su habitación, una gran bañera y toda la indumentaria de una sala de aseo.

-Por favor, amo- El rubio estiro sus brazos horizontalmente, mientras el Gran Fiel retiraba esos tirantes del pantalón,  luego la pequeña camisa color rosado pálido. Se acomodó para bajar lentamente los pantalones que le llegaban hasta esas pequeñas rodillas. Bajo la ropa interior del menor y le ayudo para meterlo en esa caliente tina.

-Ahh~-Suspiró-Está perfecta. Gracias, Yun-apenas susurró.

El pelinegro empezó a tallar el pequeño cuerpo de su Amo, cómo era tan blanco y delicado, debía de hacerlo con sumo cuidado con unas esponjas especiales. Porque cualquier esponja común y corriente le haría una alergia fatal.

Comenzó lavando los brazos del pequeño, suave y con paciencia. Siguió por las piernas, aquellas largas y femeninas piernas en las cuales no se percibía ningún vello. Prosiguió por la espalda, delgada, con líneas curvas y finas.

-Bien, déjeme ayudarle a salir- Habló el más alto.

-Gracias, Yun-agregó otra vez para pararse y dejar exhibido su delgado cuerpo.

Yunho tomo una bata de baño y metió al rubio en ella, para secarles delicadamente los pies y ponerlos en unas pantuflas de peluche. Llevo al menor a la habitación y saco un lindo conjunto de unos pantalones por las rodillas azules marinos, una camisa blanca con unos volados en frente de está, incrusto los ganchos de los tirantes en los pantalones cruzándolos para incrustarlos del otro lado. Tomo la camisa del mismo material del pantalón, pero cambiaba de color a un negro no tan obscuro con bordes azul marino y en el pecho con las iniciales de su nombre “Kim Jaejoong”.

-Bien, está perfecto. Iré a preparar su Té de manzanilla y los dulces de la tarde, con permiso- Hizo una reverencia cuándo obtuvo el permiso de Jaejoong salió por la enorme puerta.

Jaejoong se sentó en su mullida cama y empezó intentar imaginarse su vida en la ciudad de Seúl, era imposible. Rechino sus dientes y desistió la idea de imaginar.

-Joven~-escuchó un susurro desde su oreja derecha-Joven Jaejoong~-otro susurro.

Jaejoong se despertó y vio cómo su mayordomo estaba a un lado suyo haciendo que con cada susurro su piel se ponga de gallinita “que rayos, no hace tanto frío” pensó.

-¿Hum?-restregó sus ojos haciéndolo ver tiernamente.

-Joven amo, por suerte y he llegado, su cabello, se arruinará- Le ayudo a sentarse, llevo su cepillo para el cabello y empezó a peinar delicadamente. Su cuerpo era delicado, su cabello era delicado, su vista también lo era debido al color de ojos tan claros, sus labios también, estos se resecaban y sangraban seguido. Todo aquél rubio era delicado.

-Gracias, Yunho-susurró.

-No agradezcas, amo, Para eso estoy. Existo para usted- sonrió sinceramente.

-Yunho…-el mayor hizo un sonido dándole a entender que le escuchaba- Ya le dije que quiero que seamos amigos...

-No puedo, amo. Me juré a mí mismo ser su protección, no puedo permitirle que tenga una amistad con alguien tan por debajo como yo-

-Yun…-suspiró- eso…-fue interrumpido.

-Que no se hable más, amo, hasta mis últimos momentos seré su Fiel-Beso el cuello del menor, haciendo que este se estremezca otra vez “¿Qué ocurría?” Esos escalos fríos y sensaciones pasaron más de una vez y el rubio se preguntaba por qué- Él té y los dulces están listos, sígame- sonrió.

-E… está bien- le devolvió la cálida sonrisa-vamos.

Partieron hasta el jardín dónde estaban unas de las Milésimas –exagerando-  sirvientas de la gran mansión. Fueron debajo de un techo blanco con columnas griegas de mármol el cual estaba cubierto por rosales de todos los colores. En un rincón había una jaula con unas lindas aves de colores exóticos, eran una especie rara. Se llamaban Jiji y Yoyo.

El té estaba servido en unos juegos de tazas de porcelana de la más cara en el mercado. Los dulces era un delicioso pastel de queso con salsa de frambuesas, unos flanes de chocolate con crema de avellanas y la especialidad, un pastel de nueces con crema de frutilla. Todos naturalmente hechos.

-Amo... no valla a arruinar su traje-añadió

-Claro que no, Yun~

—Por favor, Yoochun…—habló el fiel indicándole al violinista que iniciara su música.

—Como ordene—dijo este empezando una dulce y cómoda melodía que inundaba los oídos del joven amo, el cual se encontraba sumamente perdido en aquellas notas perfectas.

~Un día después, hora de la partida.

—Joven amo, no se olvida nada ¿verdad?—agregó Yunho acomodando la galera negra de Jaejoong.

—Estoy bien, Yun~—sonrió entrelazando su mano con la de su fiel entrando a aquel carruaje y tomando asiento.

—Bien—

— ¿Cómo crees que serán las personas allá?—preguntó preocupado el pequeño

—No lo sé, pero te aseguro que serán buenos. No tienes por qué preocuparte—sonrió acariciando suavemente esa pálida mejilla.

—Eso espero…—sonrió

—Nadie podrá lastimarte mientras yo esté aquí—musitó Yunho a lo que solo él se pudo escuchar.

[…]

—Yun ¡Despierta! Ya llegamos—el pequeño saltaba en su lugar intentando despertar a Yunho, quién se quedó dormido en el trayecto en el avión privado.

—Oh, lo siento, joven amo. Creo que no pude mantenerme despierto—dijo preocupado.

—Vamos, dije que no te preocupes ¿sí? Mira… ya llegamos—sonrió dejando ver sus ojos claros.

—Eso veo, amo…—tomo la mano del pequeño llevándolo consigo.

—¿Dónde nos quedaremos?

—En una casa de por aquí

—Yun ¿Por qué la gente nos ve así?—susurro el pequeño

—Bueno, es por nuestra ropa elegante y muy extravagante…

—¿Es porque ellos son aburridos y simples?

—Así es, joven amo—sonrió

—Bueno, sigamos—aclaró Jaejoong siguiendo el paso, sintiéndose poderoso ante aquellas miradas de desprecio.

Una vez llegaron subieron a aquella lujosa limusina, siguiendo el camino hasta la casa dónde vivirían ahora.

—Es muy bonita ¿no crees?—dijo Jaejoong

—Claro que lo es amo, pero no se compara con su belleza

—Yun~ no diga esas cosas—murmuro con un gran sonrojo en sus mejillas.

—Lo siento, amo

—No te preocupes—sonrió

—Bien, iré a acomodar sus maletas y haré el desayuno, ya que no comimos nada desde que partimos anoche.

—Entiendo, iré a observar la casa—habló el rubio iniciando el pequeño recorrido a esa casa, que no era tan grande como dónde estaba acostumbrado, pero si… era lo suficientemente grande como para dos personas.

En el jardín de adelante se encontraba una gran fuente con un ángel en medio, y alrededor flores de muchos colores y aromas. La puerta era blanca y cuando la abrías te encontrabas con una gran escalera y en el centro una gran escultura del joven amo. Pinturas rodeaban las paredes, que algunas parecían que te observaban.

El jardín trasero era hermoso, con una gran vista a flores y frutos. Una piscina y mucho pasto alrededor de este.

— ¡Joven amo! El desayuno está listo—habló Yunho a lo que Jaejoong entro directamente a la casa

—Eso huele delicioso, Yun~—sonrió

—Me alegro que le guste, Amo—salió de allí para dirigirse a la cocina, dónde el cenaba.

El pequeño comió pacíficamente, degustando esos ricos sabores que su fiel era el único que podía lograr.

—Joven amo, es hora de ir al instituto—comentó este.

—Bien ¿debo de usar algún tipo de ropa reglamentaría?

—No es necesario, este es un instituto público por lo que no es necesario esa clase de atuendos

—Entonces me alegro ¿me acompañará?

—No lo tengo permitido, pero yo lo acompañare, amo—

—Entiendo—dijo algo desilusionado

Entraron en aquel auto lujoso, dándole la dirección al chofer del auto. Llegaron rápido.

Yunho abrió la puerta y salió el primero atrayendo la vista de todos los alumnos de allí. Estiro su mano para que el pequeño joven amo pudiera salir cómodamente, ambos recibían miradas. Pues, aquello no era acostumbrado de ver en aquel lugar.

—Muchas gracias, Yun~—dijo tras una sonrisa

—No hay de que, amo—paro para dejar un dulce beso en la suave mano cubierta por un guante negro—vendré por usted en la tarde ¿sí?

—Está bien—habló para alejarse y dirigirse a los adentros del instituto, llamando la atención por su tan extraño traje. El pequeño era la causa de las burlas, pero él ni siquiera las notaba, pues aquellas personas no eran más que miserables y repugnantes cosas.

La primera clase pasó correctamente, ahora el pequeño se moría de hambre y técnicamente no sabía que debía hacer ¿Por qué los sirvientes no iban a darle comida?

—¡Hey tú!—dijo el pequeño señalando a una niña—tengo hambre

—Pues, búscate tu comida—dijo está respingando su nariz

—Quiero la tuya—sonrió frívolamente

—¿Por qué debería de hacerlo?—pregunto esta algo molesta

En ese momento el ojo diestro del pequeño empezó cambiar de color, ahora era un morado claro y brillaba

—¡Kya~! Eres un fenómeno—dijo dándole su almuerzo a Jaejoong y corriendo de ahí

—Estúpida—escupió este con odio ante aquel ser despreciable

La segunda clase paso, según el pequeño, fue aburrido.

Estaban en el recreo intermedio, el cual era de menos tiempo.

—¡Hey tú, ridículo!—El pequeño escucho una voz desagradable, volteo a ver a aquella persona— ¿Quién te crees para molestar a mi hermana?

—¡Cállate!—dicto este

—¿Callarme? ¿Oyeron chicos? Esta niña cree que puede callarme

—¿Niña? ¿Acaso no vez que soy un niño?

—Pero si tu rostro es como el de una nenita…—empezó a reír

—Es más, hoy vino con su novio…—dijo otro chico a su lado

—¿Novio? Ah Sí sí, ese chico alto. Quien diría que la niña tiene fetiches extraños.

—Deja de molestarme…—agregó Jaejoong—ustedes no saben con quien se meten.

—¿A no? Pues tú no sabes con quien te estas metiendo

Un golpe en la mejilla, y otro en su boca. Esta empezó a sangrar. Golpes y patadas por todos lados. El pequeño no podía respirar. Se sentía desfallecer de ahí.

—Vámonos, ahí viene su novio—agrego el castaño, conocido como Yamapi.

—Sí, nos golpeará jajaja—hablo el más alto, Changmin

—¡Joven amo!—dijo preocupado el pelinegro

—Yun~

El pelinegro llevo rápidamente al rubio a la casa dónde, cómo pudo, desinfecto esas heridas

—Joven amo, debo de curarles las heridas…—susurro este en el oído del menor

—Vamos, hazlo ya…—acaricio el rostro de Yunho

—Pero… ¿está seguro?

—Claro, acaso… ¿tú no siempre curabas mis heridas de esta forma?

—Tiene razón

El mayor unió sus labios con los del pequeño, meciéndose en un húmedo beso. Las caricias se hacían profundas y gemidos se escapaban de los acorazonados labios de Jaejoong. Las traviesas manos del fiel acariciaban más allá del pequeño y delgado cuerpecillo del menor.

—Ah~

—Mm, como me tientas—agrego Yun besando esos rosados pezones

—Ah~ Y-Yun—gimió el pequeño al sentir un dedo intruso en su rosadita entrada—¡Ngh~~ mm~ ah, ah, ah!

Sintió cómo dos dedos entraban en él, acomodándose para dilatarlo completamente, entrando  y saliendo con facilidad debido a su humedad. El tercer dedo le causo dolor pero era inexplicablemente genial.

—Hmm~—agregó tae introduciéndose dentro del menor

—Ahh~ eres tan grande—agregó Jaejoong

—Ngh~ y tu tan estrecho… me gusta—susurró en el oído del menor, atacando el blanquecino cuello sin piedad, sintiendo ese dulce sabor a leche. —N-no, n-no deja-dejare que se te vuelva a ace…-acercar-

— ¡Ah!~ ¡Ah! Y-Yun~ ¡Hazlos, ha-hazlos pagar!—dijo el menor entre espasmos

—S-si, Ngh~ si usted así lo ordena—agregó este. Porque, su amor por el pequeño amo era más allá de las barreras. Él haría todo por su pequeño.

~

—Oye, Yamapi. Mira, el noviecillo de la nena está aquí—comenzó a reír junto al pequeño que parecía un sapo

—Jaja ¿vienes a golpearnos? Puedes ir preso por golpear menores—agregó Changmin

—Son muy graciosos, niños—sonrió, algo que hizo dar piel de gallina a los menores—Yo no golpeo niños.

—¿Entonces a que rayos vienes? ¡Mayordomo!—grito el niño de cabellera castaña

—Solo… vengo a darles una lección. Para, que no se vuelvan a meter con mi AMO—su mirada se volvió obscuro, un aura negra y luces relampagueantes se vieron inundados en ese callejón sin salida. Unas alas negras se desprendieron de la espalda del mayor, ondeándose en el aire y mostrándoles sus más peores pesadillas. Mostrándoles como sufrirían en lo más recóndito del infierno. Volviéndolos locos, para que aprendan que nunca volverían a tocar a su amo. Incitándoles a gritar del dolor aún que ni siquiera los estuviera tocando. Una luz purpura inundo aquel lugar, y el mayor se convirtió en un demonio que al ser visto asustaba y traumaba a cualquiera. En su mano poseía una gigante guadaña con la cual no dudo en terminar la existencia de esos pequeños.

Por qué no les apenaba haberlos exterminados, porque… luego de aquel ritual nadie los recordaría. Solo él y su pequeño joven amo.

Su amor por el joven amo era más fuerte que cualquier cosa y por mas minúsculo sea el dolor que le causo, si el pequeño le ordenaba, él lo hacía y no importaba lo que sea.

Yo por ti haría lo que fuese

Sin importar las más obscuras consecuencias

Porque cuando yo muera, tú morirás conmigo

Ya que estamos unidos a un contrato, yo tu fiel y tu mi amo

Yo tu demonio y tú mi contenedor, cuando explote ambos

Nos hundiremos en lo más aterrador del infierno, arrepintiéndonos de nuestros

Pecados, pero… juntos al fin.

A quienes exterminemos en el presente, nadie

Lo recordará en un futuro, esos recuerdos nos pertenecerán y

Nos sentiremos más humanos. Pero no me importa pagar

Estas consecuencias mientras pueda estar la eternidad contigo, porque

En el infierno seremos inmortales, una agonía de por vida 

FIN

viernes, 7 de febrero de 2014

Distance 20cm



Autora: Sylchunnie
Género: Fluff
Advertencias: Lime, Shota
Traductora: JadeJung
Sumario:

¡Un pequeño Yunho de 7 años se enamora de un viejo Jae de 17 años!

*******************************

“¡Yun cariño! ¡Ve y abre la puerta por favor!”

Yunho rápidamente salto de su cama, pateando lejos sus figuras de Gundam, con las cuales estuvo jugando toda la mañana.

“¡Si, umma!” salto hacia la puerta solo para regresar y tomar su afelpado juguete. Bambi hizo su camino fuera de la habitación. Con Bambi en una mano, corrió escaleras abajo. Deteniéndose en las últimas tres escaleras, salto de las escaleras y ¡aterrizo en el piso de madera con un fuerte golpe!

Parado en sus dos pequeños pies, empujó el aire con un grito, “¡Kame a la acción!” copiando un dibujo animado. El tonto acto de Shin Chan. Sintiéndose orgulloso, sonrió grande y luego se carcajeo a la vez que corría hacia la puerta con Bambi pegada bajo su axila.

Él abrió la puerta y saco su cabeza solo para ver a una extraña parada en frente de su casa. Dejo la puerta abierta antes de pararse a un lado, situándose aun entre la puerta y la extraña. Sus ojos lo escanearon de arriba abajo y cuando sus ojos se encontraron, la extraña le regalo una sonrisa. Yunho quiso devolverle el gesto, pero estaba tan nervioso, retrocedió unos pasos y volteo su cabeza hacia dentro de su casa. “¡Umma, hay una señorita rara aquí!” gritó. La cabeza de Yunho se volvió hacia la extraña cuando escucho una risilla. Parpadeo sus ojos confundido en ese momento.

Su madre apareció detrás de él, haciéndolo de lado para saludar a la extraña. “Oh Jae. Pasa, pasa. Olvídate de Yunho, es solo un niño.”

Yunho casi resopla ante la demasiado cariñosa voz de su madre. Pssh, su voz nunca suena así cuando le habla a él. Se aferró al vestido de su madre y ojeo a la extraña que entraba a su casa. Jalo el vestido de su madre para llamar su atención antes de preguntar, “¿Quién es ella, umma?”

Obtuvo un golpe en la parte posterior de su cabeza como respuesta. Sus labios instantáneamente se movieron para formar un puchero, sintiéndose maltratado por su propia madre.

“No seas grosero, Yun. Este es Jaejoong. Lo contraté para que sea el tutor de Jihye. Ahora dile que lo sientes a hyung.” Su madre lo empujo para que se pare en frente de Jaejoong, haciendo que Yunho se tropiece con sus pequeños pies.

Mirando arriba, hacia la cara de Jaejoong, Yunho se inclinó hacia el mayor. “Lo siento~”

Jaejoong le sonrió. “Está bien. Hola, Yunho. Eres muy lindo.” Extendió su mano para acariciar la cabeza de Yunho, pero el pequeño alejo su cabeza y corrió escaleras arribas. Jaejoong se quedó sorprendido y avergonzado.

“Aish, ese niño. Lo lamento, Jae. Por qué no subes primero, la habitación de Jihye es la primera en la esquina. Ella debería estar en su habitación ahora.”

“Si, señora Jung.”

Yunho rápidamente cerró la puerta de su habitación cuando escucho los pasos venir de la escalera. Avanzo por su habitación y se volvió a subir a su cama. La pequeña cara de Yunho lucia preocupada a la vez que hacia trabajar a su cerebro. Puso a Bambi en su pecho y se quedó mirando la siempre feliz cara de su afelpado juguete.

“¿Por qué umma quiere que yo la llame hyung, Bambi? Ella obviamente es una chica. Umma es tan rara.” Yunho siguió murmurando a sí mismo, tomo a Bambi por el cuello para hacer que ella asintiera, como si estuviese de acuerdo con lo que Yunho había dicho.

Lleno de curiosidad de un niño de siete años, saltó fuera de su cama, esta vez dejando a Bambi recostada ahí. Salió de su habitación y camino de puntillas hacia la habitación de al lado. Lentamente, su pequeña mano tomo la perilla de la puerta del cuarto de su hermana mayor. Empujando la puerta con el mínimo ruido, miro dentro de la habitación a través de la pequeña brecha. Desde su pequeña posición, él solo podía ver a Jaejoong, sentado en el suelo con unos cuantos libros dispersos en frente de él y se notaba que estaba hablando con alguien que Yunho asumió que era su hermana. Sus pequeñas y almendradas orbes miraban los esbeltos dedos de Jaejoong gentilmente acomodar un mechón de su cabello azabache detrás de la oreja y Yunho deseaba saber si su cabello era tan suave como se veía.

 Luego Jaejoong giro su cabeza hacia la puerta. Percatándose de que Yunho estaba detrás de la puerta de madera, irradio una sonrisa y musito un ‘hola’ hacia el chico.

Yunho jadeo y rápidamente estrello la puerta para cerrarla, corriendo escaleras abajo hacia la cocina y esconderse en la larga falda de su madre.

“¡Yah!” su madre lo empujo con su pie. “¿Qué estás haciendo, Yunho?”

“Umma,” Yunho salió de su escondite, se paró junto a su madre y se colgó de su cintura. “¿Estas segura que él no es una chica?”

Su madre tomo un poco de pastel del refrigerador, corto el pastel y puso dos rebanadas en platos separados. “Jaejoong es un chico, Yunho.”

“Pero él tiene el cabello largo y grandes ojos. Él es muy bonito para ser un chico, umma.”

“Si, él es muy bonito, pero sigue siendo un chico.”

Yunho inflo sus cachetes, “¿Estas segura?”

“Aish, suficiente. Llévalos al cuarto de tu hermana.” Su madre le empujo una bandeja con dos vasos con jugo de naranja y pastel en las manos de Yunho. “No lo derrames.”

“Si, umma.” Él asintió y cuidadosamente llevo la bandeja escaleras arriba. Parándose fuera de la habitación de su hermana, quería tocar, pero luego miro hacia sus ocupadas manos. “¿Cómo voy a tocar?” murmuro hacia sí mismo. Él solo se paró ahí por otros diez a veinte segundos antes de que la puerta se abriera.

Jaejoong miro hacia abajo y vio a Yunho con una bandeja en sus manos. Él sonrió. “Pensé que había escuchado a alguien detrás de la puerta. ¿Esto es para nosotros, Yunho?”

Yunho no dio ninguna respuesta a la primera y solo se quedó mirando hacia la cara de Jaejoong, pero él rápidamente asintió. No fue exactamente un asentimiento, pero un simple movimiento de su cabeza y Jaejoong entendió el mensaje cuando el niño empujo la bandeja hacia él.

Tomando la bandeja de las manos de Yunho, Jaejoong arrulló un. “Gracias, Yunho.” Él extendió su mano para pinchar la regordeta mejilla del niño, pero Yunho tiene rápidos reflejos y rápidamente dio un paso atrás antes de correr hacia su habitación.

~

Yunho permaneció en su habitación todo el tiempo, toda la semana, cada vez que Jaejoong venía a hacer tutorías a Jihye. Él solo salía de su habitación después de que Jaejoong se haya ido. Su madre se molestó con él por comportarse de esa manera, porque él se volvió grosero, como dice su madre. Jihye siguió molestándolo, diciendo que él le temía a Jaejoong, pero Yunho solo le sacaba la lengua a su hermana porque él sabía que él no estaba asustado de Jaejoong. Solo se ponía nervioso cuando el chico mayor estaba por ahí. Eso es.

Se quedó mirando al reloj de la pared de su habitación. 5 en punto. Jaejoong ya debió haberse ido. Tomo a Bambi y salió de su habitación, sintiéndose aburrido después de pasar dos horas solo en su habitación. Abrió la puerta y salto fuera de su habitación como una rana saltarina porque él vestía una pijama de rana que su padre le compró. Riendo todo el tiempo, completamente feliz. Justo en ese momento, la puerta del cuarto de su hermana crujió abriéndose y un cuervo salió de la habitación.

Yunho seguía agachado en su posición de rana en el piso cuando él levanto la cabeza y miro hacia arriba, encontrándose con los ojos de Jaejoong. El mayor tenía una sonrisa en su rostro mientras miraba hacia Yunho.

“¿Eres una rana, Yunho?” Jaejoong soltó una risita ahogada, encontraba a Yunho extremadamente adorable.

El chico ni se movió y solo se quedó quieto mirando hacia Jaejoong. Sus pequeños ojos, parpadearon ante la radiante cara de Jaejoong. El mayor se agacho en sus tobillos para estar a la altura de Yunho y tocar a Bambi que Yunho había puesto sobre su cabeza, haciendo que el ciervo lo montara mientras él saltaba de un lado para otro como ahora.

“Ella es muy linda,” dijo Jaejoong a la vez que apretaba a Bambi. Miro hacia Yunho y sus ojos se miraron entre sí, Jaejoong curvo una sonrisa. “Como tú.”

‘Él llamo a Bambi ‘ella’. ¿Cómo supo que Bambi era una chica?’ Yunho pensó.

La mano de Jaejoong estaba por tocar la mejilla de Yunho, pero el niño rápido se puso de pie y salió corriendo lejos de él. Jaejoong siempre se siente abatido y decepcionado cuando Yunho evade sus toques, pero esta vez, él dejo salir una carcajada. Porque se dio cuenta, el niño se sonrojo y una pequeña sonrisa apareció antes de salir huyendo.

~

Al día siguiente, Yunho tomo un pedazo de papel de su mochila. Se quedó mirando su dibujo del cual recibió un A+ y cinco estrellas de su profesor de arte. La emoción plasmada en su cara mientras caminaba fuera de su habitación e iba hacia la habitación de su hermana. Sin tocar, entro a la habitación. Jihye y Jaejoong estaban enterrados en un libro y Yunho logro escuchar las palabras como fotosíntesis, verde y foto excitación de la boca de Jaejoong. Él quería saber qué significaban esas palabras.

Silenciosamente, se puso detrás y luego golpeo ligeramente el hombro del mayor. Jaejoong aparto su cabeza del libro y volteo hacia atrás. Sus labios instantáneamente se curvaron en una sonrisa cuando vio a Yunho.

“Hola, Yunho.” Jaejoong se volteo completamente, así podía encarar a Yunho. “¿Qué necesitas?”

Como siempre, Yunho nunca le hablaba, en su lugar, el niño le extendió un papel dibujado. Jaejoong lo tomo, “¿Tú querías que lo viera?”

Yunho asintió.

Jaejoong miro hacia el dibujo y no pudo retener otra sonrisa ante el dibujo de Bambi, dibujada con crayones de brillantes colores. “Dibujaste a Bambi. Hiciste un buen trabajo, ella es muy linda.”

Yunho sonrió.

“Y este eres tú, tu papá, tu mamá y Jihye, ¿verdad?” Jaejoong apunto con su dedo a las personas sentadas en Bambi.

Yunho solo asintió y sonrió, mostrando sus dientes chuecos. Todo, absolutamente todo le añadía mas ternura a su adorable cara.

“¿Quién es?” apunto hacia una persona sentada detrás de Yunho en el dibujo. “Cabello largo y negro, grandes ojos, ¿soy yo?”

Esta vez Yunho mordió un poco sus labios y lentamente asintió con la cabeza.

Los ojos de Jaejoong se iluminaron, sintiéndose conmovido por el dibujo de Yunho con su familia. “Wow~ Luzco muy bonito aquí. Hiciste un trabajo estupendo dibujándome. Muchas gracias, Yunho.”

Yunho sonrió ampliamente sintiéndose orgulloso ante la alabanza de Jaejoong. Él le puso extra detalles cuando dibujaba a Jaejoong, a comparación de los otros. Asegurándose de que los ojos luzcan más grandes de los demás porque a Yunho le gustan los ojos grandes.

Jaejoong agito los cabellos de Yunho y el niño le permitió hacerlo. Jihye dijo algo sobre él de mostrar su feo dibujo y Jaejoong solo era lindo con él porque él era estúpido, pero Yunho la ignoro. Con una gran sonrisa, Yunho tomo de vuelta su dibujo de Jaejoong y salió corriendo de la habitación.

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Jaejoong se quedó para la cena cuando el padre de Yunho vino a casa temprano del trabajo con samgyupsal porque la mamé de Yunho le pidió. El chico mayor estuvo ayudando a la mamá de Yunho a preparar la mesa cuando Yunho vino bajando de las escaleras de su cuarto.

El niño se sentó en su usual sitio, al final de la mesa, pero luego se paró de su silla y corrió hacia Jaejoong. Tomó la mano de Jaejoong y lo jalo para que se sentara junto a él. Jaejoong solo siguió al niño mientras se reía.

Jaejoong habló un montón durante la cena porque la mamá de Yunho y su papá se mantenían preguntándole. Yunho entendió algo sobre ir a una escuela universitario en Seúl después de graduarse de toda la larga conversación. Jihye puso un pedazo de carne en el plato de Jaejoong y el cuervo le sonrió, dándole las gracias. Yunho frunció el ceño. Robo ese pedazo de carne del plato de Jaejoong y rápidamente la metió a su boca, luego tomo otra pieza de la carne asada y lo puso en el plato de Jaejoong. Jaejoong rio, pinchando su mejilla y le dio las gracias. Yunho sonrió triunfante.
Jihye resoplo.

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“¡Yah! ¿Qué estás haciendo?” Jihye regaño a su hermano cuando Yunho estaba hurgando en sus cosas. “¡Deja de tocar mis cosas, Yunho ah! Aishh.”

Yunho solo le saco la lengua antes de esconderse detrás de Jaejoong. Jaejoong solo se rio ante la tonta pelea. Jihye se mantuvo regañando a Yunho de distraerla en su sesión de estudios y trato de botarlo de su habitación, pero Yunho siempre gana porque Jaejoong dirá que está bien por él y Jihye no dirá nada más.

Jihye se burló de él diciendo que él estaba celoso de ella y Jaejoong quedándose los dos en la habitación, es por eso que él siempre interrumpía en la habitación de Jihye. Jaejoong solo reía ante eso, pero cuando volteo hacia Yunho, el niño tenía las mejillas pintadas de rosado. Parado en sus dos pequeños pies, Yunho salió corriendo de la habitación. Dejando a Jaejoong estupefacto.

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Yunho caminó tarde a casa de la escuela porque él tenía práctica de futbol. Agarrando  fuerte su mochila. Camino en la silenciosa calle hacia su casa. Luego, sus pequeños ojos vieron un camión de helados en la pista. Su cara instantáneamente se ilumino con una sonrisa y corrió hacia el camión.

“¡Ahjusshi! Triple vainilla con chispas de chocolate pweesh~”

“Okay.” El heladero preparo su helado y Yunho se mantuvo dando saltitos en frente del camión. Demasiado emocionado para esta quieto, pensando en el dulce que tendrá.

“Aquí tienes,” el heladero le alcanzó su pedido. “3000 wons.”

Yunho sacó el dinero del bolsillo de su pantalón. Miro el papel de mil wons y unos cuantos centavos en su mano. Se dio cuenta que estaba corto de dinero cuando conto lo que tenía. “Ahjusshi, ¿puedo pagarte después? No tengo suficiente dinero~” Yunho le mostro su dinero y la sonrisa del heladero desapareció. Miro hacia Yunho.

“¡Yah, la próxima vez no comas si no tienes suficiente dinero! ¡Jashikk!” lo regaño el hombre.

Yunho retrocedió ante el grito del hombre. Frunció el ceño y las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos.

“Yo pagaré por eso.”

Yunho volteo la cabeza para ver a Jaejoong parado a su lado, sonriéndole mientras pagaba por su helado. Jaejoong tomo el helado y se lo alcanzo a Yunho. “Para ti.”

Yunho parpadeo ante el sonriente rostro de Jaejoong al helado en su mano. Yunho fijo sus ojos en la cara de Jaejoong mientras sus manos tomaban el helado de la mano del otro.

Jaejoong lo acompañó a casa. Cuando llegaron a la entrada de la casa de Yunho y el helado había desaparecido por la barriguita del menor, Yunho jalo de la camisa de Jaejoong. El mayor se agacho al nivel de los ojos de Yunho.

“¿Si, Yunho?”

Yunho tomo una profunda bocanada de aire. Rápidamente, beso la mejilla de Jaejoong antes de salir huyendo y esconderse en su casa.

Jaejoong se mantuvo en su posición. Pensando en lo que había sucedido. Su mano toco el cálido lugar en su mejilla y dejo salir una carcajada.

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Jaejoong y Yunho estaban sentados en el sofá, viendo Gag Concert en la sala de Yunho. Jihye fue a atender una llamada de su amigo y salió mientras sus padres fueron a una boda. Jaejoong se ofreció de niñero para Yunho.

Miraron uno de los sketches del Gag Convert llamado Descubrimientos de la Vida, donde una chica quería romper con su novio mientras ellos estaban en un sauna, cuando Yunho se desplazó en el sofá y volteo su cuerpo para encarar al mayor. Jaejoong sintió el movimiento y miro hacia el menor.

“¿Qué pasa?”

“Jaejoong hyung.” Yunho dijo tímidamente. “¿Tú tienes novia?”

Jaejoong arrugo la frente ante la inesperada pregunta venir de un niño de siete años. “No. ¿Por qué?”

“Yo tampoco tengo novia.” Dijo Yunho, su cabeza gacha, evadiendo los ojos de Jaejoong.

“¿Por qué? Yo creo que eres muy apuesto. Las niñas de tu escuela deben estar ciegas para que no les gustes.” Jaejoong palmeo gentilmente la cabeza de Yunho, pero su acción se vio interrumpida cuando la pequeña mano de Yunho tomo la suya.

El niño miro directamente a los ojos de Jaejoong, “¿Quieres ser mi novia?”

Jaejoong se paralizo. Sus ojos se ampliaron y se quedó boquiabierto queriendo decir algo, pero nada salía. Definitivamente estaba en shock por la confesión y lo serio que lucía el rostro de Yunho.

“Yunho,” dijo Jaejoong soltando aire.

Yunho se desplazó más cerca de Jaejoong y término en el regazo del cuervo. Palmeo el rostro de Jaejoong y reclamo los labios de cereza del mayor. Si Jaejoong estaba sorprendido por la confesión, pues él definitivamente está más que sorprendido por sentir los pequeños labios de Yunho contra los suyos. El mayor no se movió ante el ataque de los labios de Yunho. Yunho tampoco se movía. Solo dejando que sus labios sientan el contacto. ¿Qué esperaban, que él fuera un Don Juan a la edad de siete años? Psshh.

Yunho se apartó cuando Jaejoong retrocedió la cabeza. Se quedaron mirándose y los brazos de Jaejoong rodearon el pequeño cuerpo del otro. Luego, Jaejoong dejo salir una fuerte risa. Siguió riendo a la vez que Yunho o miraba con sus sonrojadas mejillas.

El cuervo inhalo profundo cuando finalmente se detuvo de reír y se dio cuenta del puchero de Yunho. Besó el puchero y rozo sus narices. “No lo sé, Yunho. Yo quiero que mi novio sea más alto que yo. Así que qué te parece si tu creces un poco más y cuando creas que ya eres más alto que yo, me vuelves a pedir que sea tu novia. ¿Okay?”

Yunho parpadeo los ojos inocentemente mientras Jaejoong lo picoteaba en las mejillas de nuevo. Inesperadamente, Yunho se bajó del regazo de Jaejoong y corrió hacia la cocina. Oh no, ¿le habré roto el corazón? ¿Se molestó conmigo? Ante el pensamiento de un Yunho triste, Jaejoong se levantó del sofá y fue a la cocina.

Logro visualizar a Yunho, escondido dentro del refrigerador, hurgando algo. Luego, apareció con el cartón de leche en sus manos. Vertiendo la leche en un vaso, se tragó el líquido de una sola vez antes de verter otro. Entendiendo qué hacia Yunho, Jaejoong empezó a reír. Camino hacia Yunho y lo abrazo por detrás, levantándolo del suelo. Lo puso en la encimera, encarándolo. El niño sonreía con rastros de leche en sus labios.

“Voy a crecer rápido.”  Dijo engullendo otro vaso de leche.

Jaejoong lamió las gotas de leche que resbalaban de su barbilla y lo besó de lleno en los labios. “Si lo harás.”

Fin.