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miércoles, 15 de febrero de 2017

Pasteles en Domingo


Autora: Stormyglenn
Género:
Romántico, AU
Advertencia: Lemon
Adaptación: JadeJung
Resumen:

Kim Jaejoong sabe que no tiene muchas posibilidades de encontrar el amor. No hay muchas oportunidades para un hombre con un poco de relleno alrededor de la cintura y horas de trabajo frenético para encontrar al hombre de sus sueños. Es decir, hasta que se resbala y cae en el festival de jazz, y descubre que el camino hacia el corazón de un hombre es a través de los dulces. 

El Dr. Jung Yunho está cansado de salir con hombres que ordenan ensaladas para cenar. Quiere a alguien que tome el placer de la vida igual que él, alguien que no sea tan delgado como un palillo de dientes, y alguien que entienda sus locos horario de trabajo como médico de urgencias. 

Cuando Yunho ve a un sexy rubio resbalar en el festival de jazz, ¿será que ha encontrado el amor que ha estado buscando?

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sábado, 21 de noviembre de 2015

Su toque gentil


Autora: Stormyglenn
Género:
Romántico, AU, Angst, Drama
Advertencia: Lemon
Adaptación: JadeJung
Resumen:

Jung Yunho no sabía que él estaba buscando a alguien especial hasta que conoció a Kim Jaejoong. Yunho utiliza su dinero y el poder para organizar de inmediato su boda esa misma noche, decidido a atar a Jaejoong a su lado por toda la eternidad. Pero a la mañana siguiente, Jaejoong no recordaba el nombre de Yunho ni su boda. Devastado y sintiéndose traicionado, Yunho se va, prometiendo enviarle a Jaejoong los documentos de anulación.

Pero Yunho todavía quiere a Jaejoong, por lo que decide encontrarlo y arreglar las cosas de una vez por todas. Lo que encuentra lo choquea. Jaejoong aún lleva su anillo de bodas y se niega a sacárselo. Jaejoong le explica que todavía se considera casado con Yunho y no había nada que Yunho pudiera hacer para cambiar la situación. Yunho apuesta de manera diferente y lleva a Jaejoong a la cama, sin saber si él está tratando de demostrarle algo a Jaejoong o a sí mismo.

Pero justo cuando Yunho y Jaejoong están comenzando a asentarse en la felicidad conyugal, alguien interviene para separarlos. ¿Yunho podrá confiar en su nuevo marido, cuando el padre de Jaejoong intenta incriminar a Yunho por un crimen que no cometió?

sábado, 20 de diciembre de 2014

El Amo y su Juguete


Autora: Stormy Glenn 

Género: Romántico, AU

Advertencia: Lemon, Sadomasoquismo

Traductora: Schmetterling

Adaptación: JadeJung

Resumen:



El mundo está en ruinas, la sociedad dividida en aquellos que protegen y los que necesitan protección. Pero la protección tiene un precio, que Jaejoong descubre cuando es vendido a Yunho, jefe de los Death Dealers.

Él se sorprende cuando Yunho le explica que quiere a Jaejoong como su mascota sexual personal. Pero Jaejoong no puede negar que él está intrigado por la propuesta de Yunho.


Lleva el collar y la correa provistos por Yunho y se prepara para ser una posesión. Pero mientras más llega a conocer a Yunho, Jaejoong desea algo más. Él quiere que Yunho lo desee para él, y no solo como una mascota. Pero antes de que Jaejoong pueda convencer a Yunho de su deseo, reciben un ataque proveniente de los habitantes de la noche, uno que podría destruirlos a ambos.

Adaptación del libro “La mascota del maestro”

sábado, 2 de agosto de 2014

Capítulo 44


—Estoy tan nervioso que me siento mal— murmuró Yunho, sacudiendo la cabeza, agarrando mi mano con fuerza.

lunes, 28 de julio de 2014

Capítulo 43


Me quedé allí de pie con una sensación incómoda en la boca de mi estómago. Esto era el día por el que habíamos estado esperando. Esto era el día que toda mi vida escolar había estado construyendo. La graduación.

domingo, 27 de julio de 2014

miércoles, 23 de julio de 2014

Capítulo 40


—Así que, chicos, ¿creen que van a comer mucho hoy?— preguntó mamá, poniendo más pastel de chocolate en mi plato, mirando de mí hacia a Su con curiosidad.

domingo, 20 de julio de 2014

Capítulo 39


—Precioso, lo único que tienes que hacer es solicitar tu admisión para la universidad de tus sueños!— demandó Yunho mirándome con severidad, usando esa voz de maestro que tenía.

viernes, 18 de julio de 2014

Capítulo 38


La siguiente semana fue una semana normal. En realidad se sentía tan extraño, porque aunque mi vida no había sido normal durante tanto tiempo yo estaba esperando que algo malo fuera a suceder, que alguna ex-novia celosa de Yunho saliese de la nada y le dijese que estaba embarazada o que alguien más nos pillara y le dijera al director de nuevo. Yo estaba aún esperando por Hyunjoong para aplastar la guarrada que saliera acerca de Yunho de «abusar de su posición de autoridad para acosar a las jóvenes», pero nada de eso sucedió.

jueves, 17 de julio de 2014

Capítulo 37


—¿Él es qué?gritó, sacudiendo la cabeza con incredulidad .¿El Sr. Jung? ¿Es una maldita broma? ¿Un profesor? Dime que es una broma, Jaejoong, por el amor de Dios, ¡esto es una locura!Tragué saliva, inmediatamente lamentando mi decisión de contarle. Sobre el enojo que pude ver en su rostro, también pude ver mucho daño. Odiaba el hecho de hacerle daño, Hyunjoong no merecía ser herido.

miércoles, 16 de julio de 2014

Capítulo 36


No podía respirar. No me preocupaba por mí, pero si Yunho se metía en problemas entonces eso me haría más daño que nada. Tragué saliva y me obligué a calmarme. Sentía mis rodillas tambalearse mientras me levantaba sin mirar a nadie. La gente estaba murmurando, preguntándose qué había hecho mal y por qué me llamaba el director a su oficina.

martes, 15 de julio de 2014

Capítulo 35


Sentí el aliento atragantado. ¿Habló en serio? ¿Voy a estar en su cama desnudo? ¡Oh diablos sí! ¡Me gusta cómo suena esto!

—¿En serio?— pregunté, mirándole con excitación.

lunes, 14 de julio de 2014

Capítulo 34


Hice un desayuno rápido antes de ir arriba y guardar mi ropa y el delineador para la cena de esa noche y un cambio de ropa para el día siguiente. «Accidentalmente» se me olvidó meter pijamas para esa noche, me gustaría mucho más dormir con una camiseta de Yunho en su lugar. Dejé mis cosas en mi habitación y me metí en mi voluminosa chaqueta para conseguir ocultar allí mis cosas para que no fueran vistas. Ya estaba preparado para ir a casa de Minah.

domingo, 13 de julio de 2014

Capítulo 33


Gemí contra sus labios y puse las manos en su pecho intentando empujarlo para alejarlo de mí. Él me giró rápidamente de forma que daba su espalda hacia los profesores que se aproximaban, sus labios dejaron los míos y abrí mi boca para gritarle, pero él habló primero: —¡Shh, te estoy salvando el culo!— susurró, besándome otra vez antes de que pudiera responder.

miércoles, 9 de julio de 2014

Capítulo 32


—Recuérdamelo otra vez, ¿por qué le vamos a llevar el desayuno?— se quejó Yunho mientras salíamos del Starbucks del otro lado de la ciudad.

Me encogí de hombros. —No quieres perder tu trabajo, o algo peor. Y yo no quiero ser expulsado— repliqué poniendo mis ojos en blanco.

jueves, 3 de julio de 2014

Capítulo 31


Mientras la miraba sentí como el color de mi cara se borraba. ¿Por qué ella? Categóricamente me odiaba. ¿Por qué tenía que ser ella la que nos pillase? Se me cayó el alma a los pies mientras que una sonrisa lenta dibujaba sus labios. ¡Oh Dios, por favor que esto sea un sueño! ¡Por favor dime que esta clase fuera tan aburrida que me dormí y estoy teniendo ahora mismo una pesadilla!

jueves, 26 de junio de 2014

Capítulo 30


En la mañana del jueves Yunho me llevó al instituto. Lo había estado haciendo todos los días durante las últimas cinco semanas; le había dado a la señorita Jessica la excusa de que necesitaba llevar a su mamá a trabajar y por eso no podía acercarla más.

lunes, 23 de junio de 2014

Capítulo 29


Me besó duro, empujándome contra el lado de su coche, apretando su cuerpo contra el mío. Al instante envolví mis brazos alrededor de él con fuerza para que no pudiera alejarse de mí. Su beso era casi desesperado, como si estuviera decidido a compensar al completo las seis semanas sin mí en ese momento. No es que me importara. Yo estaba a favor de recuperar el tiempo perdido también, mi cuerpo iba a fuego lento y el único que podía ayudarme a salir de mi estado de frustración era él. 

Sin embargo, probablemente no era una idea brillante tener una sesión de exhibición completa fuera de su edificio. Me había dicho que la Srta. Jessica vivía en su calle. Sería muy malo para ambos si nos viera. 

Mientras él chupaba mi labio inferior pidiendo entrar, alejé a regañadientes mi boca de la de él. Pero, obviamente, no estaba contento con eso, porque mientras yo movía la cabeza hacia atrás, él movía la suya hacia adelante y me besó de nuevo. Me reí tontamente contra sus labios y finalmente suspiró y se alejó, haciéndome un mohín en tono de broma. 

—Lección uno: haces todo lo que un profesor quiere, lo que incluye besarme cuando te lo pida. Y nada de estos disparates de alejarse— bromeó, sonriendo burlonamente hacia mí.

Me reí de nuevo y puse los ojos en blanco. —Sólo pensé que tal vez deberíamos llevar esto dentro por si alguien nos ve— expliqué, encogiéndome de hombros.

Presionó su frente contra la mía. —Supongo. Y nosotros realmente, realmente necesitamos hablar— dijo sin aliento, alejándose de mí y tomando mi mano.

Sonreí y entrelacé nuestros dedos, dejándolo que me llevara hacia su apartamento. Cada paso me ponía más y más excitado porque quería yacer justo entre sus brazos para siempre.

Se detuvo frente a su puerta y me miró como disculpándose. Se me ocurrió cuál era probablemente la razón de su mirada de disculpa —.Tu casa es un desastre, ¿verdad?— pregunté, tratando de no reírme.

—En mi defensa, no sabía que ibas a venir— respondió, haciendo una mueca.

Me acerqué a él y rocé la nariz contra la suya ligeramente. —Yunho, sé que eres un vago. De hecho me gusta eso, prueba que eres humano y no un capullo súper sexy. Todo el mundo tiene defectos y disfrutar viviendo en una pocilga es obviamente el tuyo.

Me sonrió. —¿Crees que soy súper sexy?

Le sonreí ampliamente. —El maestro más sexy que jamás he visto.

Se rio y abrió la puerta, tomando mi mano e invitándome a pasar. El lugar era justo como lo recordaba, desordenado, sucio y atestado, pero me encantó. Sonreí y me acerqué más a él, envolviendo mis brazos alrededor de su cuello, mirando directamente a sus ojos mientras la felicidad se arremolinaba alrededor de mi cuerpo. 

—Me encanta tu apartamento— confesé.

Sonrió. —Y a mí me encanta que estés en mi apartamento.

Tiré de su boca hasta la mía, deseoso de continuar donde lo dejamos afuera. Me besó durante un par de segundos, pero luego se apartó de mí, sonriendo un poco tímidamente.

—Jaejoong, vamos a hablar un poco.— Me guio hasta el sofá y se sentó. Un ceño preocupado marcaba su frente.

Sonreí y asentí, sentándome a su lado y sosteniendo su mano fuertemente. Él jugaba con mis dedos, un poco incómodo.

—Yunho, ¡escúpelo!— me reí, poniendo los ojos en blanco.

—Está bien, quiero estar contigo— comenzó.

Sonreí abiertamente mientras mi corazón brincaba en mi pecho.

—Bueno, eso es bastante bueno teniendo en cuenta que quiero estar contigo también. 

Inclinó la cabeza y me besó suavemente, con sus ojos fijos en los míos. —Podríamos tener muchos problemas por esto. Hay un par de opciones para nosotros y qué hacer respecto a esto.— Frunció el ceño, y asentí para que continuara —.Podemos estar juntos y ocultarlo, o esperar hasta después de que termines el instituto.

Sonreí y me acerqué más a él en el sofá. —¿Esperarías por mí?— bromeé, jugando con el cuello de su camiseta.

Envolvió su brazo alrededor de mi cintura y sonrió con tristeza. —Estaba pensando en invitarte a salir el día de tu graduación. Tuve la gran idea de bañarte en tulipanes y ponerme de rodillas, sosteniendo una bolsa de comida mexicana y suplicarte por otra oportunidad— admitió, rozando el costado de mi cara con su mano.

Mordí mi labio. Ese era en realidad un plan increíblemente dulce. No parecía como si estuviera bromeando, así que tal vez realmente lo habría hecho.

—¿Habría habido totopos en la bolsa?— le pregunté, tratando de mantener una cara seria.

Sonrió. —Absolutamente y de crema agria.

—Entonces, sin duda te habría dado otra oportunidad— me reí cuando me sonrió. Mi corazón latía tan rápido que apenas podía mantenerme quieta. Me había perdido esto, esta rutina fácil, el coqueteo, y las sonrisas. Todo lo que siempre fue tan fácil con Yunho.

—Así que entonces vamos a esperar hasta después que termines el instituto. Todo será más fácil entonces y los nueve meses pasarán muy rápido. Bueno, espero que sí— dijo, riendo con inquietud.

¿Quiere esperar? Yo no quiero eso de ninguna manera. Ahora que lo había besado otra vez no quería volver a estar lejos de él de nuevo.

—Yunho, no quiero esperar. ¿En serio tú quieres esperar?— le pregunté, rogándole con los ojos que dijera que él tampoco podía estar lejos de mí un solo segundo. 

Él frunció el ceño. —Por supuesto que no quiero esperar, Jaejoong. Dios, no quiero esperar en absoluto. Pero tú dijiste— empezó, pero lo interrumpí poniendo mi mano sobre su boca.

—No más malentendidos. Quiero estar contigo ahora, Yunho. Estoy totalmente loco por ti y estas últimas seis semanas han sido horribles. Vamos a estar juntos, pero a mantenerlo en secreto. Eso es lo que quiero— le dije con firmeza, dominando la situación por primera vez.

Él se echó a reír. —¿De dónde viene esta explosión repentina de confianza? Me gusta— bromeó, moviendo las cejas. Me sonrojé como de costumbre y él pasó su dedo por mi mejilla luciendo extremadamente orgulloso de sí mismo —.Muy bien, genial. Vamos a mantenerlo en secreto entonces. Creo que tendrás que decírselo a Su, si no él lo averiguará de todas maneras.

Asentí y me mordí el labio. Su iba a volverse loco cuando se enterara. —Su me ha dicho que aún te gustaba, pero yo no le creí. Obviamente él me va a decir «te lo dije» cuando se lo cuente.

—Chico listo. Pensé que estaba haciendo un trabajo bastante decente ocultándolo. Bueno, lo estaba haciendo bien hasta que ese taradito de Yuu continuaba insistiendo en tocarte…— se interrumpió, frunciendo el ceño.

Me retorcí en mi asiento. —Yunho, no quería estar con Yuu, tú lo sabes, ¿verdad? Estaba molesto por nuestro rompimiento y entonces tú empezaste a ver a la señorita Jessica, así que sólo traté de seguir adelante. Y, lo admito, eso comenzó porque yo estaba tratando de vengarme de ti por seguir adelante tan pronto con ella.

Él suspiró. —Sé que estabas molesto y está bien. Sin embargo yo no estaba viendo a la señorita Jessica, te lo prometo. Nunca ocurrió nada con ella, ni con nadie más y jamás lo haría porque estoy enamorado de otra persona.— Sus ojos se clavaron en los míos, haciendo que mi piel se calentara. ¿Está cada vez más caliente aquí, o sólo soy yo? 

Lo besé, sin saber qué decir. Me había equivocado acerca de él y la señorita Jessica todo el tiempo y debido a eso yo había salido con Yuu. Claro, sólo fue por unos días, pero aun así lo hice y no podía sentirme peor por ello. Él me devolvió el beso, haciendo un pequeño gemido en la parte posterior de la garganta que definitivamente elevó la temperatura en la habitación otro grado. 

Poco a poco me tendí de espaldas, tirando de él sobre mí, besándolo profundamente. Pasé mi mano bajo su pecho. Deslizándola bajo su camiseta maravillándome sobre los duros músculos de su estómago. 

Él se apartó rápidamente y puso su mano sobre la mía, deteniéndome de desplazarla más arriba bajo sus ropas. 

—Jaejoong, me estás volviendo loco— susurró, sus ojos hurgaban por mi cuerpo lentamente. Rodó hacia un lado alejándose de mí, yaciendo a mi lado. 

Sonreí. Él siempre me hizo sentir tan hermoso todo el tiempo. No tenía idea de lo que veía en alguien como yo alguien como Yunho, pero claramente veía algo que le gustaba y ese pensamiento hacía que mi corazón se hinchara en mi pecho. Volví a besarlo de nuevo, pero él negó con la cabeza.

—Tenemos que establecer algunos límites y tenemos que hacerlo rápido antes de que pierda el control— dijo rápidamente.

Le miré confundido. —¿Eh?

Me miró con un poco de dolor. —Estoy listo para estar juntos y mantenerlo en secreto porque te extrañaría como un loco si esperáramos, pero… soy un adulto y tu maestro, por lo que es necesario que haya algunas líneas que no crucemos.

¿Líneas que no crucemos? Por favor, dime que no se está refiriendo a lo que creo que se está refiriendo. 

De repente me volví muy consciente de que él apenas si me había tocado, cada vez que lo había tocado, él se había alejado. Cada vez que las cosas estaban un poco calientes él lo había detenido. 

—¿Qué significa?— presioné, rezando para que no lo dijera.

Me miró con complicidad. —Sabes de lo que estoy hablando, Jaejoong. Me refiero a tus costumbres pervertidas— bromeó, moviendo mi nariz ligeramente.

Puse los ojos en blanco. Genial, bueno, eso es simplemente genial, él va a dejarme frustrado por nueve meses. Perfecto. Suspiré y lo miré dudosamente. ¿Realmente sería capaz de esperar durante nueve meses hasta que terminara el instituto? El brillo en sus ojos cuando me miraba y la forma en que me besó ciertamente no decían que quisiera esperar por una relación física.

—Entonces, ¿qué tipo de cosas son aceptables para ti?— le pregunté, resistiendo la tentación de hacer un puchero y gemir como un niño pequeño. No entendía de verdad por qué quería esperar, nadie sabría si lo llevábamos más lejos.

Suspiró y delineó el lado de mi cara con su mano —.Bueno, no puedo dejar de besarte, así que besar es definitivamente aceptable— murmuró, presionando con sus labios los míos suavemente por un segundo —.Simplemente no quiero andar manoseándote o algo así. Si sólo nos mantuviéramos sobre la ropa, sin tocar piel.

Di un grito ahogado. —¿Me estás tomando el pelo?— estaba llevando esto fuera de toda proporción. ¡No es necesario que lo llevemos tan lejos! 

Suspiró. —Jaejoong, vamos, esto es difícil para mí. Soy un adulto y técnicamente tú no lo eres. Ni siquiera debería estar tumbado aquí contigo, o besarte. El contacto físico es una especie de concesión— explicó, mirándome con disculpa.

—Yunho, nadie sabrá qué tan lejos lo llevemos. Estamos manteniéndolo en secreto para todo el mundo, no diré nada a Su de lo que pase. Los únicos que lo sabremos seremos tú y yo. No hay ninguna razón para contenernos y estar frustrados por los próximos nueve meses— lo miré suplicante.

—Jaejoong, yo lo sabré y tú lo sabrás. No puedo dormir con un menor de edad de nuevo, es diferente hacerlo cuando no lo sabía, pero sabiéndolo no puedo quitarle importancia a la violación del reglamento sobre un estudiante mío. Entiéndelo, por favor, no quiero hacerlo.— Me miró disculpándose mientras continuaba —.Los nueve meses pasarán muy rápido, lo prometo…— se detuvo, con sus ojos fijos en los míos, rogándome que le entendiese. 

Asentí de mala gana. Supongo que el tiempo pasaría con la suficiente rapidez; yo aún podría llegar a pasar tiempo con él y besarlo. Tal vez la espera lo haría mejor a largo plazo; me di cuenta de que se sentía incómodo teniéndome tan cerca de él.

—Bueno, sí, supongo, si eso es lo que quieres puedo estar de acuerdo— lo estuve de mala gana.

Sonrió agradecido. —Gracias. Sinceramente, te amo, Jaejoong. Tan pronto como seas mayor de edad y hayas terminado el instituto te juro que no habrá nada en este mundo que me impida estar contigo una y otra vez. Voy a hacer que valga la pena esperar, lo prometo… eso si aún me quieres entonces por supuesto— bromeó, delineando mi labio inferior con su dedo, haciéndome la boca agua.

Ni siquiera me molesté en contestar el comentario «si aún quieres», que no justificaba una respuesta, ya que era tan descabellado. Bien, así que dijo nada de tocar la piel, ¿significaba que lo podía tocar encima de la ropa? 

—¿Yunho? 

—¿Mmm?— murmuró, besando un lado de mi cuello ligeramente, haciéndome inclinar la cabeza hacia atrás para darle un mejor acceso.

—Dijiste nada de piel, ¿verdad? ¿Así qué sobre la ropa está bien?— susurré roncamente.

Él gimió contra mi cuello. —No lo sé, Jaejoong, supongo que sí.

Lo volví sobre su espalda, poniéndome a horcajadas sobre él. Podía sentir lo excitado que estaba escaleras abajo y eso estaba haciéndome doler el cuerpo entero.

—Creo que sobre la ropa es un buen compromiso— le susurré, besándolo apasionadamente.

Él gimió, y el sonido hizo que mi corazón comenzara a galopar en mi pecho. Sus manos bajaron por mi espalda, pero se detuvo justo antes de llegar a mi trasero y no pude evitar sentirme un poco frustrado al respecto. Me besó tan fieramente como yo lo estaba besando. Inconscientemente apreté las caderas contra él, haciendo disparar por mi cuerpo una pequeña explosión de placer. Él gimió en mi boca y se apoderó de mis caderas, inmovilizándolas cuando traté de hacerlo de nuevo. 

Alejé sus manos, entrelazando nuestros dedos.

—Esto es sobre la ropa— susurré, empujando contra él de nuevo, amando cómo de íntimamente nos estábamos rozando.

Él gimió. —Jaejoong, follar en seco no es realmente lo que quería decir— empezó, pero empujé contra él más fuerte haciendo que callara y me mirara con lujuria. ¡Oh sí, definitivamente le gusta esto! —.Nosotros… esto no es… yo…— tartamudeó, mirándome angustiado.

—Hay mejores cosas que podrías estar haciendo con tu boca que hablando, Yunho— susurré, rozando mis labios sutilmente sobre los suyos.

Sus manos me soltaron, enredó una en mi cabello, en la nuca, jalando mi boca hacia la suya rudamente. Sonreí contra sus labios mientras envolvía su otro brazo alrededor de mí, rodándome sobre mi espalda, me besaba como si fuera la última cosa que haría. Su beso fue increíble, cada terminación nerviosa estaba en llamas al igual que mi tembloroso cuerpo. Me hizo sentir tan especial sólo por lo mucho que me deseaba también. Este increíble chico me deseaba, de todas las que pudo elegir, me eligió a mí. Yo nunca daría su amor por sentado, jamás.

—Te amo, Yunho— murmuré sin aliento. Se echó hacia atrás y sonrió

—.También te amo— susurró. Su respiración era tan irregular como la mía.

La sesión de manoseo era con cada segundo más y más caliente, pero él ni una vez trató de traspasar la línea invisible que había dibujado. Sin embargo yo sí lo hice. Mis manos parecían tener mente propia. 

Cuando una de mis manos le bajó la parte de atrás de sus jeans para que así pudiera apretarle el trasero, él me la retiró rápidamente, presionando su cara en un lado de mi cuello, frotando su nariz a lo largo de la piel ahí. 

—Eso fue travieso, señorito Jaejoong— susurró, mordiendo mi cuello ligeramente.

—Entonces deme un castigo luego, señor Jung— bromeé, riendo.

Él se rio y se retiró ligeramente, situándose por encima de mí mientras apartaba el pelo de mi frente con suavidad. 

—En serio, encima de la ropa, por favor— suplicó. Me consolé con el hecho de que parecía que odiaba este acuerdo tanto como lo hacía yo.

Asentí. —Sobre la ropa— estuve de acuerdo, levantando la cabeza y besando sus labios suavemente.

Él asintió y besó la punta de mi nariz antes de levantarse, tomar mis manos y tirar de mí para sentarnos.

—Voy a ordenar la comida— afirmó.

Me sonrió y asintió. —Tú has eso y yo elegiré una película para ver.

Me miró con tanta dulzura, tan tiernamente que hizo que mi corazón se acelerara en el pecho —Prefiero verte a ti.

Me reí ante su intensa mirada. —Entonces tú puedes verme y yo veré la película— bromeé, moviendo su nariz como me hacía siempre a mí. Se quedó allí mirándome con una sonrisa de satisfacción en el rostro —.¿Qué estás esperando? ¡Fuera, ve a pedir la comida!— Ordené, agitando la mano hacia la puerta bromeando.

—Te amo, Jaejoong— dijo casualmente, antes de girar y dirigirse a la cocina a buscar el menú.

Mi corazón se derritió en un charco. En serio, no estaba acostumbrado a esa frase saliendo de su boca, cada vez que la decía yo quería saltar de alegría. Suspiré contento, desplomándome en el sofá con una tonta sonrisa en mi cara. Nueve meses se estaban sintiendo como mucho tiempo, pero estaba bastante seguro de que él cedería sobre eso en algún momento. Alguien como Yunho no podría esperar tanto tiempo para el sexo. Al menos, esperaba que no fuera capaz de esperar de todos modos, porque estaba seguro como el infierno de que yo no quería hacerlo.

* 

Esa noche pasó volando. El sábado fue el más feliz que había tenido en mucho tiempo. Sólo descansar en el apartamento de Yunho, sujetar su mano, y hablarle como solíamos fue increíble. Seguimos nuestra vieja rutina tan fácilmente que fue casi mágico. El único problema era que las horas que pasé con él no parecieron suficientes; la noche terminó muy pronto. Me dejó en casa con un beso corto y una de sus hermosas sonrisas. Me tomó horas dormirme esa noche, todo lo que podía oír era a él diciéndome que me amaba.

El domingo, tenía que salir y encontrarme con Su para que pudiéramos ir de compras para su cita con Yoochun. Estaba ridículamente entusiasmado por ello, tan feliz que ni siquiera pude decir una palabra durante casi toda la hora que estuvimos recorriendo el centro comercial, probando cada jeans, camiseta, suéter bonito que había. Sonreí con conocimiento y lo dejé hablar sobre él; le había gustado durante tanto tiempo que no quería interrumpirlo con mis felices noticias.

Después de contestar mi veinteavo mensaje de Yunho, Su frunció el ceño y miró mi teléfono. —¿Con quién te mensajeas? ¿Con Hyunjoong?— preguntó, sujetando un jeans del que inspeccionó cada centímetro antes de ponerlo en el estante, negando con la cabeza.

Sonreí y tomé aliento. —Yunho— lo corregí, mirando como su boca caía abierta por la sorpresa.

Él agarró mi brazo y me atrajo más cerca. —¿Yunho? ¿Como el Señor profesor Caliente con el que solías salir?— siseó con los ojos muy abiertos.

Me reí. —¿Conoces a algún otro Yunho?

Sus uñas se hundieron en mi frente, haciendo fruncir. —Oh Dios, tú… él… ¿qué?

Sonreí y quité su agarre de mi brazo. —Volvimos. ¡Pero no puedes decírselo a nadie!— dije seriamente.

Él abrió y cerró la boca un par de veces, y me reí de lo tonto que parecía. Enrojecí y miré por toda la tienda rápidamente para asegurarme de que nadie más estaba allí porque sabía que iba a tener un ataque en exactamente cinco… cuatro…tres… dos… 

—¡Oh Dios mío, Jaejoong!— gritó mientras agarraba mis hombros y me zarandeaba con emoción.

Me reí y negué, llevando los dedos a mis labios. —¡Shhh!— instruí —.¡Tienes que calmarte, Su! Tenemos que mantenerlo en secreto, ¡así que silencio!— Hice una mueca mientras una señora cerca nos miraba con curiosidad antes de girarse y salir de la tienda, murmurando bajito algo sobre nosotros «tramando algo malo».
Su apretó la mano sobre su boca, sin dejar de verse muy emocionado mientras asentía. 

—Cuéntame— murmuró, las palabras apenas perceptibles a través su mano.

Suspiré soñador y comprobé que nadie estaba escuchando una vez más antes de contárselo todo. Le conté sobre el paintball y cómo me había perseguido porque quería lanzarme una bola de pintura. Le hablé de lo que dijo acerca de tratar de mantenerse alejado de mí, que me dijo que me amaba cuando me dio un beso. Le dije que fui a su casa la noche anterior, y que hablamos y vimos una película. Le dije cómo nos pusimos de acuerdo para ver a donde llegábamos, pero que lo íbamos a mantener en secreto hasta que me graduase. 

Todo el tiempo que estuve hablando él sólo escuchaba con los ojos muy abiertos y su mano se cerraba con fuerza sobre su boca, haciendo ruiditos chirriantes de vez en cuando. Cuando terminé de contárselo por fin, me sentí como si un peso hubiera sido quitado de mis hombros. No me di cuenta de lo bien que se sentía contárselo a alguien más, tener a alguien más que supiera que Yunho me amaba lo hacía un poco más real. Su mano lentamente se apartó de su boca, él se veía tan feliz que todo su rostro estaba iluminado.

—¡Oh, Jaejoong, te dije que todavía le gustabas! ¡Te lo dije! ¿No te lo dije?— Él sonaba emocionado.

Me eché a reír y asentí. —Sí continúa, restregándomelo, y termina todos los comentarios de ¡«te lo dije»!— bromeé, riendo.

Él se echó a reír y me abrazó. —¡Estoy tan feliz por ti, pero ten cuidado! Si alguien se entera de…— se detuvo, encogiéndose. Me estremecí pensando en la cantidad de problemas que él tendría, incluso yo sería expulsado, no es que me molestara porque valía la pena totalmente, pero no podía soportar la idea de que él estuviera en problemas por mi culpa.

—Lo sé. Por favor, no digas nada, ¿de acuerdo?— le pregunté, rogándole.

—Por supuesto que no, ¿realmente necesitas pedirlo?— se burló, agitando su mano con desdén.

Me reí y vinculé mi brazo con el suyo. —Vamos, vamos a conseguirte un atuendo que le rompa los testículos cuando te vea para tu cita y luego vamos a tener a nuestros hombres soñados.

Para el resto de la tarde de compras, susurramos acerca de Yunho, lo caliente y lo dulce que era y lo dulce de que me comprase flores anoche. Él me sonrió cuando le dije que no había nada entre él y la señorita Jessica, y cuando dije que él estaba celoso de Yuu, él me lanzó la mirada de ‘te lo dije’ otra vez. 

En el momento en que encontramos la combinación perfecta de ropa, eran casi las cinco, así que nos dirigimos a su casa para conseguir que esté listo para su cita. Volví a mi casa una vez que lo hubo recogido y encontré Hyunjoong sentado en el sofá, charlando con facilidad con mis padres.

Me dejé caer a su lado y sonreí.

—Sabes que no vives aquí, ¿verdad?— bromeé, empujando su hombro con el mío.

—Sí, tu madre está cocinando a propósito para mí esta noche.— cantó, sonriendo alegremente —.Traje mis libros de cálculo, pensé que podríamos hacer una lectura inicial para la próxima semana.

Gemí en voz alta. El tema era cada vez más fácil, la idea de hacerlo en un domingo por la noche no era una perspectiva especialmente atractiva para mí. Ya sabía que no vería esta noche Yunho; estaba trabajando en el club para pagar las entradas que consiguió para mí. 

Suspiré y asentí. —Sí, supongo. ¿Quieres escuchar música o algo? Podemos estudiar después de la cena— ofrecí, asintiendo con la cabeza hacia la escalera.

Mi padre se aclaró la garganta. —¿Ustedes dos no habían roto?— interrogó, mirando con severidad a Hyunjoong.

Me eché a reír y asentí. —Sí, papá. Sólo somos amigos, puede gustarte Hyunjoong aún, no te preocupes— le contesté, besando la parte superior de su cabeza mientras salía.

—Está bien. Quiero saber si tengo que cambiar de nuevo al modo padre sobreprotector, gatito— dijo él, sonriendo y guiñándome un ojo.

Rodé los ojos, me moría por hablarle de Yunho. Me gustaría traerle a casa para que Yunho conociera a mis padres, era probable que mi padre le asustara, se ponía bastante intenso cuando llevaba a nuevos novios.

Le gustaba probarlos, ver lo mucho que les gustaba y llevarlos a sus límites. Si pasaban la prueba, luego era fácil con ellos, como con Hyunjoong. Si ellos no lo hacían bien en la prueba, después él se lo pondría difícil hasta que se fueran.

Agarré la mano de Hyunjoong y lo empujé hacia las escaleras, sólo queriendo tener una conversación normal sobre algo que no fuera Yunho o estar saliendo. Cuanto más lo pensaba, más extrañaba a Yunho. Necesitaba una distracción y Hyunjoong serviría perfectamente.

Se dejó caer en la cama mientras me acercaba a mi colección de DVDs. —¿Quieres ver una película en lugar de escuchar música?— pregunté, hojeando los títulos, nada romántico por lo que mi mente no vagaría a Yunho otra vez. Elegí Transformers, a Yunho le gustaba.

Me acomodé en la cama a su lado, poniendo mi cabeza en su pecho, usándolo como una almohada cuando empezamos a ver la peli. A mitad de camino, mi teléfono móvil comenzó a sonar. Lo señalé perezosamente en el lado próximo a Hyunjoong.

—¿Respondes por mí?— pregunté. Estaba medio dormido por todo el tiempo que había terminado pensando en Yunho la última noche antes de finalmente quedarme dormido —.Di que les llamaré, sea quien sea— murmuré, saludando con desdén. 

Hyunjoong sonrió y cogió el teléfono, respondiendo por mí. —¿Hola? Er, ¿puede volver a llamar? Él está un poco ocupado ahora… si bien, se lo diré.— Hyunjoong cerró el teléfono y lo puso de nuevo a su lado.

Bostecé y tiré del manta sobre mis pies, decidido a aprovechar una siesta antes de la cena, cuando Hyunjoong habló de nuevo —.Fue un tipo llamado Yunho parecía muy enojado por algo. Le dije que le llamarías.

Me levanté. ¿Yunho? ¡Qué está haciendo llamándome, debería estar en el trabajo! ¿Enojado? ¿Por qué sonaría enojado? Agarré mi teléfono, haciendo reír a Hyunjoong cuando prácticamente caí encima de él en mi afán. Mi corazón estaba latiendo fuera de mi pecho. ¿Iba algo mal? ¿No estaba trabajando y quería verme o algo así? El último pensamiento hizo un tirón de sonrisa en las comisuras de mi boca mientras marcaba su número, haciendo caso omiso de Hyunjoong que me miraba con curiosidad. Obviamente, quería saber quién era Yunho, yo no conocía a ningún otro Yunho, por lo que probablemente él tampoco.

Yunho respondió casi de inmediato. Hyunjoong tenía razón, sonaba un poco enojado mientras gruñía un: —Hey.

—¡Eh, tú, ¿qué pasa? Pensé que estabas trabajando esta noche.— Me mordí el labio.

—Sí, sólo pensé en llamar y decir hola. No he hablado contigo en todo el día, pero estás demasiado ocupado para hablarme sin embargo, así que genial— contestó un poco demasiado rápido.

—No estoy ocupado, Hyunjoong y yo estamos viendo una película antes de estudiar. No tenía ganas de hablar con nadie. No me di cuenta de que eras tú; de lo contrario habría contestado— dije, frunciendo el ceño un poco. ¿Estaba celoso de Hyunjoong? Oré con cada hueso de mi cuerpo que no, no podía soportar a tipos controladores o posesivos y lo odiaría si fuera así.

—Oh. Bueno, sí bueno. Pensé que no querías hablar conmigo— murmuró Yunho. Podía imaginar la cara que tendría en estos momentos, la mirada de chico perdido con un mohín. Sonreí.

—Por supuesto que quiero hablar contigo, tonto. Sólo pensé que no eras tú. ¿No estabas trabajando?— le pregunté, recostándome contra la cabecera.

—Sí, lo estoy. Te echaba de menos. Estoy en mi descanso, así que quería decir hola— respondió, sonando más feliz ahora. Dejé escapar un suspiro de alivio porque no fuera celoso, simplemente estaba molesto porque pensaba que no quería hablar con él.

—Bueno, entonces, hola— contesté, sonriendo felizmente. Él se echó a reír. Suspiré contento con el sonido, cerrando los ojos mientras tranquilamente hablaba con él durante unos diez minutos, manteniéndole entretenido mientras estaba en su descanso. Hyunjoong se sentó allí, mirando la película y  mensajes de texto de su móvil hasta que terminé.

Cuando colgué el teléfono, me miró con curiosidad. —¿Novio nuevo?

Asentí con la cabeza y me mordí el labio. —Sí. Es pronto, así que no quiero hablar de ello y estropearlo— mentí, retorciéndome un poco incómodo. No quería mentirle a Hyunjoong, pero no podía tener a otra persona que supiera la verdad. Él asintió, pareciendo satisfecho con mi respuesta, se acomodó para ver el final de la película hasta que mi madre nos llamó a cenar.

Las siguientes semanas pasaron tan rápido que apenas podía mantenerme al día con ellas. Su y yo fuimos a ver a B1A4 Estábamos todavía hablando de ellos dos semanas más tarde; le debía a Yunho un serio gracias por eso, que poco a poco le fui pagando con besos, sin embargo, como acordamos.

Él era el novio más adorable que nadie hubiera tenido. Tan dulce que a veces me sorprendía que fuera posible. Lo veía todos los sábados y domingos.

Se metió de nuevo en el modo de cita inventiva que teníamos antes, pero ahora teniendo un poco más de cuidado de a dónde íbamos. La mejor cita que había tenido era lo que él llamaba —«croquet a ciegas», que se jugaba en un campo con una linterna cada uno. Era casi imposible jugar en la oscuridad, por lo que me reí más de lo que me había reído en mucho tiempo, sobre todo cuando él se cayó otra vez, arrastrándome hacia abajo con él y después, tuvimos una especie de sesión de rodar en el barro . Lo vi un par de noches entre semana también, pero se limitaban generalmente a una comida para llevar y DVD en su casa. Debido a que mis padres imponían toque de queda, no teníamos tiempo para ir a la ciudad para ir al cine o a cenar y volver antes de las once.

Todo funcionaba a la perfección. Durante las horas de escuela no era más que un maestro para mí, no me singularizaba en absoluto, tal vez me sonreía un poco más de la cuenta, pero no me dejaba librarme de mi tarea o cualquier cosa que fuera un rollo. Tenía por lo menos la esperanza de obtener un trato preferencial, aunque él había dejado claro que eso no sucedería. ¡Yunho y su maldita moral!

Físicamente no nos dejaba hacer nada más que besos y el ocasional toque a través de la ropa. Yo podía ver lo mucho que le dolía detenerme cuando me pasaba un poco, así que trataba muy duramente de ceñirse a sus límites, pero era difícil. Nos las arreglábamos, pero me sentí un poco más feliz al final de cada día, porque con el paso del tiempo, significaba un día menos que tenía que esperar para poner mis manos sobre su cuerpo. 

Cada día sentía que mi amor por él crecía un poco más. Cuanto más tiempo pasaba con él, más le quería. Me sentía como si no pudiera tener suficiente de su tiempo y atención, por suerte parecía que él sentía lo mismo. Muchas veces lo atrapaba simplemente mirándome mientras yo veía una película, pensando que no sabía lo que estaba haciendo. Simplemente nos tumbaríamos uno al lado del otro, sin hablar, sólo con él jugando con un mechón de mi cabello, una sonrisa satisfecha en su rostro. Era dulce, fácil y tan malditamente romántico que hacía que mi corazón se acelerase en mi pecho. 

Yo no podía estar más feliz de que él fuera mío, claro que era difícil estar con él mientras lo manteníamos en secreto a todo el mundo cuando lo único que quería hacer era gritar a los cuatro vientos que estaba enamorado, pero el tiempo estaba pasando, poco a poco, pero pasando.

domingo, 22 de junio de 2014

Capítulo 28


¿Me ama? ¿Realmente me ama? No sabía qué decir. Apenas podía respirar. ¿De verdad me había dicho que estaba enamorado de mí? La esperanza y la felicidad trataban de aplastarme pero no lo permití. Algunas veces me había hecho ilusiones… ¿y si ésta era otra de esas veces? ¿Qué pasaba si de repente cambiaba de idea y retiraba lo dicho?

Yo no era lo bastante bueno para él. Yunho era increíble y tan especial, merecía a alguien mucho mejor que yo: lo merecía todo. Merecía a alguien como la señorita Jessica, que era perfecta y elegante, no un tonto colegial que apenas podía mirarlo sin sonrojarse.

Me miraba con curiosidad. Bueno, en realidad se veía asustado y yo quería tranquilizarlo. Quería gritar que también lo amaba, que lo quería mucho, pero no me salía ni una palabra. 

Su cara se alargó aún más con mi silencio. —Lo siento, no debí decirlo. Lo siento mucho— dijo dolido y mirándome con tristeza —.soy tu profesor y tengo que esforzarme en ser más responsable. Dejaré mi trabajo o lo que sea que tenga que hacer para poder mantenerme lejos de ti.

Estaba mascullando y atragantándose con las palabras, hablaba demasiado rápido. ¿Está pensando dejar su trabajo? Lo aferré por las solapas del traje cuando se estaba apartando de mí.

—¿De verdad me amas?— susurré, no confiando en mi voz para hablar más fuerte.

Tragó saliva y asintió. —Sí, pero no debería habértelo dicho. Tengo que guardármelo como lo he estado haciendo las últimas semanas.

Sonreí. No podía luchar más. Tenía el cuerpo erizado, sentía cómo se acumulaban lágrimas de emoción y me di cuenta de que, si él me amaba, tenía que intentarlo. Probablemente me arrancaría de nuevo el corazón cuando cambiara de idea, pero nada importaba en este momento.

—Yo también te amo, Yunho— susurré sinceramente.

Todo su cuerpo se tensó. Sus ojos se ensancharon de golpe antes de que una arrebatadora sonrisa se extendiera por su rostro. —¿De verdad?— gimió presionándome contra la dureza de la piedra.

Mordí mi labio y asentí. Es obvio que estoy perdidamente enamorado. Yunho tenía que haberlo sabido antes de que yo se lo dijera. ¿Cómo demonios no lo vio? Era tan obvio como si tuviera escrito «Amo a JungYunho» en la frente.

Suspiró y con el brazo rodeó mi cintura mientras me explicaba. —Pensé que había echado a perder mi oportunidad, sinceramente creí que te había perdido, Jaejoong. Me moría de miedo. He estado triste sin ti las últimas semanas.— Sus ojos negros fijos en los míos me hacían sentir que flotaba.

No quería seguir hablando. Necesitaba sus labios contra los míos. Ahora. Mi cuerpo estaba desesperado. —Shh, es hora de dejar de hablar— susurré, repitiendo las palabras que le había dicho alguna vez. Subí las manos deslizándolas por su pecho, rodeando el cuello y enredándolas en el pelo de la nuca. Él gimió desde el fondo de la garganta y mi cuerpo pareció incendiarse.

Su boca avanzaba tan lentamente hacía la mía que la espera me iba a matar, pero el momento era perfecto, privado y romántico, quería que durara para siempre. Finalmente su boca tomó la mía, presionando suavemente, sentí que nunca más volvería a respirar.

¡Oh Dios, lo estoy besando otra vez! Había olvidado lo que se sentía, lo increíble que era. Todo mi cuerpo ardía de pasión y no podía acercarme suficiente. Él lo sentía también y me apretaba más contra la roca, las manos bajaban por mi espalda haciendo cosquillear el pelo de mi nuca.

Su lengua se deslizó sobre mis labios y deseoso de más, abrí la boca. Yunho entró, explorando suavemente.

Gemí cuando su increíble sabor me estalló en la lengua. Me besó profundamente mientras yo me aferraba con fuerza a su cuello para que no se alejara, no es que lo fuera a intentar, pero por si acaso.

Interrumpió el beso justo cuando me estaba mareando ligeramente. Pensé que se estaba apartando, pero no lo hizo. Me besó el cuello, mordisqueando suavemente la piel y mis rodillas se aflojaron. Gemí ahogadamente cuando besó un camino desde el cuello hasta la oreja. 

—Te amo, precioso— susurró.

Sonreí feliz y jalé un poco el pelo que tenía entre las manos. —Yo también te amo— balbuceé, incapaz de hablar a través del torrente de sentimientos y sensaciones que pulsaban a través de mi cuerpo.

Se apartó sonriendo de oreja a oreja mientras me retiraba suavemente el pelo de la cara —Siento tanto haberte herido, prometo que estaba tratando de hacer lo mejor para ambos. Casi me mató decirte que no podíamos estar juntos. La mirada de dolor que tenías, te lo juro, me perseguía todo el tiempo. Lo siento tanto, precioso… ¿puedes perdonarme y darme otra oportunidad? Nunca volveré a hacerte daño, lo prometo… ¿Por favor?— suplicó apoyando su frente en la mía. Sus ojos clavados en los míos mostraban pena y arrepentimiento. 

Sonreí y apoyé mis labios contra los suyos por un par de segundos. —Definitivamente— confirmé riendo como tonto y enrojeciendo. Estaba tan feliz que me sentía un poco mareado.

Se rio y el sonido se pareció más a un gruñido de victoria. Envolvió mi cintura con los brazos y me levantó limpiamente del suelo, girando en círculos y haciéndome reír como loco. Me bajó lentamente, deslizándome por su cuerpo hasta que mis pies volvieron a tocar el suelo. Él reía entusiasmado, acariciando mis labios con los suyos, besándome con tanta pasión, que era casi demasiado fuerte de aguantar. Cuando se apartó, no pude borrar la sonrisa de mi cara. Este increíble hombre me quería, me amaba y quería estar conmigo. 

—Yunho por favor, no vuelvas a hacerme daño— supliqué contra sus labios.

Jadeó y negó fieramente con la cabeza. —No lo haré, te lo acabo de prometer. Sinceramente pensé que me olvidarías. No creí que tú pudieras sentir por mí lo que yo siento por ti. Pensaba que serías capaz de seguir adelante y ser feliz. Lo esperaba porque te mereces ser feliz. Pero cuando intentaste seguir adelante no pude controlar mis celos y te traté fatal. Lo siento mucho, precioso. Debería apagar este sentimiento o ignorarlo y alejarme de ti, pero no soy capaz. Ni siquiera está permitido que te hable así, sin embargo, es imposible mantenerme lejos de ti. Aunque merezcas a alguien mejor que yo.

—Para mí no hay nadie mejor que tú— le dije con el ceño fruncido.

Sonrió con gratitud antes de presionar otra vez sus labios contra los míos, terminando la conversación.

Estaba enganchado con el beso, todo mi cuerpo vibraba por la necesidad de más, pero no hizo ningún movimiento para tocarme más allá de acariciar suavemente la espalda hacia arriba y hacia abajo. Un sonido fuerte y agudo atravesó el aire haciéndome chillar del susto. Yunho se alejó de mí de un salto, como si hubiera estallado una bomba entre los dos.

Mientras miraba alrededor asustado, Yunho se echó a reír. —Juego terminado— explicó todavía divertido, moviendo la cabeza.

Oh ¿era el final del juego de paintball? Se me había olvidado que por eso estábamos aquí. Estaba tan enganchado con ese beso que si hubiera habido un terremoto, no lo hubiera notado hasta que los labios de Yunho se apartaran de los míos.

Lo miré frustrado, no quería irme, aún teníamos mucho de qué hablar. Me tendió una mano sonriendo feliz. Hice una mueca y deslicé mi mano en la suya suspirando con satisfacción por lo bien que se sentía.

De alguna manera se sentía como el hogar. Él tomó las armas y cascos con la otra mano y me dio un pequeño tirón encaminándose hacia la entrada del peñasco. Me pegué a su costado mientras caminábamos y no podía dejar de sonreír. Soltó mi mano, pasando el brazo por mi cintura, acercándome más mientras me besaba tiernamente en la cabeza.

—¿Quieres hacer algo esta noche?— preguntó.

—Claro, ¿qué tienes pensado?— pregunté sonriendo, luchando contra el impulso de saltar.

—Lo que quieras, creo que deberíamos hablar más. Hay muchas cosas que necesitamos tratar— respondió encogiéndose de hombros. Fruncía el ceño pensativo. 

—Sí, supongo— le dije asintiendo lentamente.

Me hizo detenerme. No había nadie alrededor pero debíamos estar cerca del claro y de la cabaña de paintball, los árboles ya empezaban a escasear.

—Necesitamos actuar normalmente, precioso. Hablaremos más tarde y resolveremos qué vamos a hacer, pero por ahora, haremos como si nada hubiera sucedido allí atrás ¿de acuerdo?— demandó, mirándome esperanzado.

Asentí mi acuerdo. Un modo de decir sin decir. Yunho sonrió feliz y señaló el sendero con la cabeza. Sonreí ampliamente y me alejé. En la curva, a punto de dar vuelta, algo golpeó mi culo haciéndome chillar de dolor. Yunho se reía malvadamente. Me giré para ver que todavía me estaba apuntando con el arma.

Le miré con incredulidad. Me había disparado en el trasero por segunda vez en el día. —¡¿Qué demonios?!— grité. Su risa sonó más fuerte.

Dio unos pasos hacia mí y me tomó del brazo. Sus ojos estaban fijos en los míos cuando sacó mi último brazalete, metiéndolo en su bolsillo.

—Te dije que tomaría tu última vida— susurró eróticamente. Presionó sus labios contra los míos otra vez, haciéndome olvidar el pequeño escozor donde me había disparado desde tan cerca. Con disimulo froté el dedo en la pintura fresca, cogiendo una gota con la yema del dedo.

Cuando Yunho se separó, rápidamente le embadurné la mejilla. —Ahora sí estás sexy— murmuré riendo porque se quedó estupefacto. Riendo también, me jaló con fuerza para abrazarme.

—Tú sí que eres sexy— contestó besándome suavemente. Me sonrojé como un tonto. Su sonrisa se hizo más amplia mientras me acariciaba la mejilla caliente. —Me encanta cuando te sonrojas por mí. Es algo precioso.

Puse los ojos en blanco y lo empujé. Necesitábamos reunirnos con los demás antes de que empezaran a preguntarse dónde estábamos.

—Venga, coqueto, vámonos. Puedes hacerme sonrojar más tarde— sugerí cogiendo mi arma y mi casco de su mano y señalándole el sendero. Seguramente me volvería a disparar si caminaba yo primero.

—Ajá, sin duda te haré sonrojar más tarde— declaró arrogante, haciendo que mis mejillas ardieran otra vez sin poder evitarlo. Solo Yunho tenía ese efecto sobre mí cuando estaba cerca, y él lo sabía malditamente bien.

Me guiñó un ojo y se dirigió al sendero. Igualé mi paso al suyo. Tal vez no se daba cuenta, pero le eché miraditas de reojo mientras avanzábamos. Él caminaba rozando el dorso de su mano con la mía a propósito, y mientras íbamos hacia el claro, su dedo pulgar rodeaba apenas el mío, haciendo galopar mi corazón. 

Llegamos al claro y noté que Su y Hyunjoong estaban allí parados con Yoochun, charlando alegremente. Sonreí por lo bien que se veía Su. Estaba tremendamente feliz por él, porque al fin había hablado con Yoochun.

—Hablaré contigo más tarde, precioso— susurró Yunho cuando caminó en sentido contrario al mío. Le miré alejarse luchando contra el deseo de ponerme a bailar en medio del claro. Él me amaba. Realmente me amaba. Nada importaba más allá de esas tres palabras. La cuestión de estudiante-profesor, la de la minoría de edad… ya nada de eso importaba. Sabía que tendríamos que tratar sobre ello. Sería duro, pero lo superaríamos juntos.

A regañadientes arrastré mis ojos de él y los dirigí hacia mis amigos. Luché con fuerza para sacar la sonrisa en mi rostro, pero probablemente no hice un buen trabajo. Tenía la sensación de que estaría sonriendo en mis sueños esa noche. Pasé mi lengua sobre mis labios todavía sensibles, saboreándolo sobre mi piel. Mi estómago revoloteaba y volví mis ojos hacia él. Estaba recargado contra un árbol observando a los estudiantes.

—¡Aquí está el hombre desaparecido!— bromeó Hyunjoong cuando me levanté para ir hacia ellos.

Me reí y negué con la cabeza. —Yo no desaparecí; ¡tú te fuiste y me dejaste!— le reprendí en broma, golpeando su brazo.

Él puso los ojos en blanco. —No lo hice. Yo corrí hacia los árboles esperando que me siguieras, pero tú solo te agachaste, lo que es realmente estúpido. Luego te vi caminando en la dirección equivocada buscándome, pero para ese entonces ya había otras personas alrededor por lo que no podía gritarte o hacer cualquier cosa. Asumí que estabas atrapado y fuera porque solo tenías una vida para vivir— explicaba, riéndose de mi evidente falta de habilidad para el paintball. Sus ojos volvieron hacia la parte superior de mi brazo —.Y yo estaba en lo correcto, tú estabas fuera. ¿Dónde estabas? Su y Yoochun, estaban fuera también y dijeron que no regresaste a la cabaña. — Oh no, ¿qué puedo decir a esto? Me encogí de hombros.

—¿Me perdí?— sugerí esperando que aceptara eso. Lo hizo. 

Sus ojos vagaban por mi cuerpo cubierto de pintura, obviamente verificando el daño. Él se echó a reír cuando me dio la vuelta para verificar mi parte posterior. —¿Te dispararon en el trasero otra vez? Eso es tan gracioso. ¡Solo te podía pasar a ti, Jaejoong, solo a ti!— bromeaba. Me reí y lo empujé hacia atrás, haciendo un mohín. 

—Obviamente no solo a mí porque Su y Yoochun también estaban fuera. 

Miré hacia Su, tenía su mano en el brazo de Yoochun, riéndose tontamente sobre algo que él había dicho, mirándolo a través de sus pestañas. Estaba tan orgulloso de él que podría reventar; había estado loco por él desde siempre. Personalmente no podía ver qué era lo que la atraía. Era guapo, pero no era realmente mi tipo. Él era un músico completo, con  manos grandes de pianista, espalda ancha, cabello negro, ojos lindos, eso no lo negaba, voz profunda, alto y con una sonrisa encantadora que a veces daba miedo. Todo alegre, grande, delgado, no como Yunho.

Tan pronto como pensé en Yunho, mis ojos se movieron en su dirección. La Srta. Jessica estaba parada cerca de él, con una sonrisa seductora en su rostro mientras se apartaba un mechón de cabello rubio natural por debajo de la cinta del cabello, sacudiéndolo como una de esas diosas de la televisión.

Oh Dios mío, ¿cómo podía él estar interesado en mí mientras ella estaba haciendo eso frente a él? No tenía, para nada, la oportunidad de competir con esa mujer. Si no me gustaran los hombres estaría babeando por ella.

Miré hacia otro lado mientras comenzaba a sentirme un poco celoso.

¿Qué haría si él me engañaba? Él nunca había tenido una novia antes; ¿Sabría lo que significa ser fiel? ¿Se aburriría de mí en pocas semanas e iría detrás de otra persona que mereciera su atención? Espera, espera, ¿estoy analizándolo todo otra vez, como antes? 

Mire hacia Yunho otra vez en el momento exacto en el que él miró hacia mí. Le sonreí y recibí una sonrisa rompecorazones antes de mirar nuevamente a la Srta. Jessica. Suspiré y decidí que debía estar tranquilo. 

Necesitaba dejar de pensar a cerca de situaciones difíciles porque la mayor parte del tiempo estaría llegando a conclusiones enteramente incorrectas a cerca de él. Apenas podía esperar a esa noche. Sólo estar cerca de él otra vez, hablar con él y envolver mis brazos a su alrededor por un momento sería como el cielo en la tierra. Y su cuerpo… ahora que estaba pensando en él, no podía evitar querer su cuerpo, sabiendo cómo de caliente e increíble era hacer el amor con él. 

Me estremecí de deseo y sentí que algo apretaba mi brazo. —¿Jaejoong?

Miré hacia arriba rápidamente, sacudiendo la cabeza para limpiar mis pensamientos. Hyunjoong estaba chasqueando sus dedos frente a mi rostro, obviamente tratando de tener mi atención.

¿Oh no, estaba soñando despierto? 

—Perdona, ¿qué decías?— sonreí disculpándome, haciéndole reír y él puso los ojos en blanco.

Yoochun estaba alejándose, lanzando una última sonrisa en la dirección de Su, lo que lo hizo sonreír y morderse el labio antes de saltar a mi lado y cogerme del brazo, hundiendo sus dedos en mi piel mientras me miraba con los ojos muy abiertos. 

—¡Él me invitó a salir! ¡Oh amigo! ¡Él realmente me invitó a salir!— susurró él emocionado, casi sacudiéndome de lo emocionado que estaba. Reí y lo abracé. 

—¡Estoy tan orgulloso de ti! No puedo creer que finalmente hayas podido hablar con él— lo felicité, sonriendo alegremente. Parece que hoy había sido un gran día para nuestras vidas amorosas. Suspiré alegremente y miré furtivamente a Yunho; él estaba hablando con el señor Young y luego se recostó relajado contra la puerta del primer entrenador.

—¡Lo sé! Gracias al Señor por el Paintball— dijo con un suspiro soñador. Nunca pensé que podría estar de acuerdo, pero en silencio también di gracias al Señor por el paintball ya que gracias a eso, era uno de los mejores días que había tenido en mucho tiempo.

—Bueno, ¿a dónde van a ir? ¿Qué te dijo? Dame todos los detalles— le indiqué, uniendo mi brazo con el suyo y arrastrándolo hacia el Sr. Young para que pudiese verificar que nos subíamos al autobús y nosotros pudiésemos cotillear sobre Yoochun. Estaba muriéndome por hablarle a él sobre Yunho, pero realmente necesitaba hablar primero con él para estar seguro de que estaba de acuerdo con que se lo dijera. Lo último que deseaba hacer era perturbarle o arruinar algo cuando habíamos vuelto a estar juntos.

Su dio un suspiro soñador y comenzó a decirme todo acerca de cómo él había hecho los arreglos con Hyunjoong para ser la pareja de Yoochun en el juego. Nos unimos a la fila para subir al autobús y me perdí en su historia sobre el tiempo que estuvieron juntos. Escuché con los ojos bien abiertos y una enorme sonrisa mientras él hablaba muy entusiasmado sobre todas las cosas que tenían en común. Cómo coquetearon, y como él no hizo nada para quedar como un tonto frente a él. Seguí en fila hasta que estuve en la puerta, lista para subir a bordo.

Cuando levanté mi pie para subir, un brazo se cruzó a través de la puerta bloqueando mi entrada. Levanté la mirada y me sorprendí al ver a Yunho recostado de forma casual, con sus brazos estirados para yo no pudiera entrar al autobús. Una sexy sonrisa estaba en sus labios, que me hacía desear poder pasar mi lengua sobre ellos. Su estaba envuelto en su historia así que chocó contra mi espalda sin saber que me había detenido. Me ruboricé como loco, y la sonrisa de Yunho se hizo más pronunciada 

—Creo que voy a tener un moretón en el hombro donde usted me disparó, Srto. Jaejoong. Creo que tendré que darle detención por ello— bromeó él, riendo en voz baja. Reí tímidamente.

—Usted no puede darme detención, Sr. Jung; no estamos en terreno del instituto. Además, fue un accidente y ya me he excusado— dije, bromeando con el asunto de ser maestros.

Él miró hacia mí de manera pensativa. —Hmm, supongo que está en lo correcto. Pero un paso fuera en los terrenos del instituto y su trasero estará en detención.— Puse mis ojos en blanco hacia él; obviamente le gustaba tener ese poder sobre mí.

—Lo tendré presente.

Él sonrió y movió su brazo de la puerta, asintiendo para que pudiera subir. Sentí estremecer mis entrañas por la forma en la que él me miraba, jugando y bromeando. Mi Yunho estaba de vuelta por completo. Me encantaba, lo amaba así.

Mordí mi labio para no decir nada inapropiado y subí al autobús con Su detrás de mí. Él se desplomó en el asiento junto al mío, pero era obvio que todavía estaba en la su propio planeta Su y Yoochun por siempre porque él se perdió totalmente el incidente de la puerta con Yunho y continúo con su historia, donde la había dejado. Unos minutos después vi cómo Yunho caminaba y tomaba asiento en el frente del autobús. 

Después de media hora de chismorreo sobre Yoochun y la planificación de su cita mañana en la noche, finalmente estábamos cerca de la escuela. Mi teléfono sonó en mi bolsillo por lo que lo extraje preguntándome de quién sería el mensaje; cuando leí el nombre, inmediatamente sentí mi rostro caliente. Era de Yunho. 

Tengo que llevar a Jessica a casa. ¿Te paso a buscar a tu casa a las cuatro?

Mi corazón brincó con la idea de verlo. Estaba tan emocionado que casi no podía estar en mi asiento. 

¿Espera, a las cuatro? Él había dicho que deseaba hacer algo esta noche, yo esperaba tener tiempo para una ducha y arreglarme un poco, hacerme ver más digno de su atención. Pero no podía decirle no, si me buscaba a las cuatro, entonces tendría tiempo adicional con él algo de lo cual ciertamente no me quejaría. 

Estás ansioso, pensé que nos reuniríamos esta noche.

Le envíe un mensaje de vuelta.

Su me miraba curioso. No sabía qué decir. Deseaba decirle. Sabía que él estaría loco de contento por mí, pero necesitaba verificar con Yunho si él estaba de acuerdo. Él diría que debía pretender que nada había pasado y que esta conversación no podría tenerla con él con todos los demás estudiantes alrededor. 

—Es mi mamá— mentí, encogiéndome de hombros y deseando que mi rostro ruborizado no me delatara.

Mi móvil sonó con su respuesta por lo que abrí con entusiasmo.

¡Definitivamente ansioso! ¿Está bien a las cuatro? 

Suspiré de manera soñadora y miré la hora en mi teléfono; era justo después de las tres, por lo menos tendría un poco de tiempo para cambiarme a algo bonito que no fueran unos jeans holgados y una camiseta, que era lo que vestí para jugar al paintball.

Claro, te veo luego. Le envíe de vuelta, apenas pudiendo escribir con mis temblorosas manos ya que estaba muy entusiasmado. 

Llegamos a la escuela y Yunho bajó primero, de pie al lado del autobús verificando que todos salieran del mismo. Hyunjoong estaba esperando por nosotros justo fuera de la puerta con una eufórica sonrisa en su rostro de Yo—pude—dispararos—a—ustedes—con—pintura, como el resto de los chicos que fueron.

Salí con ellos entusiasmado hacia el auto de Su; estaba literalmente haciendo cuenta regresiva hasta las 4:00 pm cuando volvería a ver nuevamente a Yunho. Sentía como si estuviese en una especie de sueño donde no tenía control de mí mismo o mis acciones, estaba moviéndome como si estuviese en una especie de trance, dichosamente feliz. 

Su se detuvo fuera de mi casa y me miró suplicante. —Vendrás mañana a ayudarme a escoger la ropa para salir, ¿no?— preguntó él, mordiéndose el labio por los nervios o entusiasmo, probablemente una mezcla de los dos.

Asentí. —Definitivamente, ¡no me perdería la oportunidad de ponerte deslumbrante para Yoochun, por nada del mundo!— bromeé, abrazándolo para salir del auto, diciéndole adiós mientras él conducía por la carretera.

Giré y prácticamente corrí hacia mi casa. Mis padres me miraron de forma extraña mientras pasaba por su lado a máxima velocidad, dirigiéndome a mi cuarto. 

—¡Hola mamá, hola papá!— dije mientras pasaba como un tornado por su lado.

—Eh, gatito. ¿Te divertiste?— dijo mi padre a mis espaldas mientras subía las escaleras.

—¡Mucho!— grité desde la parte superior de las escaleras, quitándome la ropa mientras, añadiendo unos preciados segundos adicionales en la ducha.

Me duché tan rápido como fue posible, siendo cuidadoso de no mojar mi cabello, luego me dirigí a mi cuarto, escogiendo unos  jeans ajustados que sabía le gustarían a Yunho ya que la última vez que los utilicé apenas pudo mantener sus manos fuera de mi trasero. Escogí una camiseta negra y un jersey gris para colocarme sobre la camiseta. Me desordené un poco el cabello y me delineé, pero para ser honesto no necesitaba mucho. Mi rostro ya estaba iluminado por el entusiasmo, mis ojos brillaban. Suspiré contento y bajé las escaleras para notificarles a mis padres que iba a salir fuera.

Eran solo veinte minutos para las cuatro, y había podido estar listo en un tiempo record. Estaba orgulloso de mí mismo. Fui hacia la cocina; mi padre estaba sentado allí leyendo el periódico, mientras mi madre preparaba la cena para la noche.

—¡Eh!— dije, sentándome en la banqueta justo al lado de mi padre, esperando que ellos no preguntaran por qué estaba tan entusiasmado.

—¿Te divertiste jugando al paintball? Estaba esperando una furiosa llamada de Su diciéndome que tenía que ir a buscarlos al hospital o algo parecido— bromeaba mi padre, chocando su hombro con el mío.

Me reí y agité mi cabeza. —Sorprendentemente pude pasar toda la tarde ileso. ¿Quizá mi suerte está cambiando?— sugerí.

Definitivamente mi suerte parecía como si estuviese cambiando alrededor mí. Tenía al chico de mis sueños que estaba enamorado de mí, buenos amigos, padres excelentes y el próximo fin de semana iba a ver a B1A4 en concierto. ¿Qué más podía pedir un chico de diecisiete años? 

Mi madre sonreía alegre. —Siempre vas a ser torpe Jaejoong, naciste así y morirás así— contestó ella, sacando su lengua hacia mí.

Reí y asentí aceptando lo que decía. Miré hacia ella, que estaba cortando unas patatas y de repente me di cuenta de que ella estaba cocinando para mí también.

—Mami, voy a cenar fuera esta noche, ¿está bien?— pregunté, rogando que dijera sí. Mis padres son muy buenas personas y llevaderos la mayor parte del tiempo; recé esperando que ésta no fuera la excepción a la regla.

Ella se encogió de hombros. —Claro. ¿Su y tú irán a algún lugar agradable?— preguntó mi madre.

Ok, no quisiera tener que mentir pero no puedo decirles la verdad. ¿Oh, qué tengo que decirles sobre eso? 

—Eh… no estoy seguro. 

Hice una mueca, esperando que mi contestación fuera aceptable. Aparentemente lo fue ya que ella sonrió y continúo cortando los vegetales.

Unos minutos después mi teléfono comenzó a sonar dentro de mi bolsillo. Lo saqué con entusiasmo, sabiendo que sería Yunho. Salté de mi silla mientras contestaba, no queriendo estar cerca de mis padres en caso de que mi rostro delatara que estaba teniendo una relación ilegal con mi maestro. 

—Hola— contesté. Me mordí el labio cuando me di cuenta de lo alegre y entusiasmada que sonaba mi voz.

¿Lo alejaría de mí por ser tan insistente? ¿Él daría un vistazo a mi sonrojado rostro y me vería como un colegial muy entusiasmado? 

—Hola precioso. Estoy fuera, debo de ir y llamar a la puerta por ti o…— Él se fue apagando y sentí que mi corazón comenzaba a latir erráticamente al sonido de su voz.

De repente, me di cuenta de lo que había dicho. ¿Él quería llamar a la puerta? ¡Oh Dios mío, mi padre literalmente lo mataría! 

—No lo hagas, ahora mismo estaré afuera— dije rápidamente.

Mis ojos estaban fijos en la parte posterior de la cabeza de mi padre por si decidía en el momento justo ir fuera y ver a Yunho sentando en su auto esperando por mí. Terminé la llamada y me dirigí a la encimera donde había dejado un pequeño bolso; coloqué mi móvil dentro de este y besé a mi padre en la mejilla.

—Los veré más tarde. 

—Jaejoong, en casa antes de las 10:30— dijo mi padre severamente.

Le di una de mis mejores caras de cachorrito; deseaba el mayor tiempo posible con Yunho esta noche.

Estaba considerando la idea de decirles que pasaría la noche en casa de Su para poderme quedar con Yunho, pero no podía decir exactamente esas cosas a mis padres. Mis padres preferían que les notificara con antelación aunque eran menos propensos de armar un escándalo si les notificaba antes de salir de la casa. 

—Ahhhh, ¿no puede ser más tarde? ¿11:30, por favor?— rogué, haciendo pucheros hacia él —.No es noche de escuela— añadí. Él suspiró y aceptó, lo besé nuevamente en la mejilla antes de saltar hacia la puerta. —¡Son los mejores, los veré luego!— dije mirando sobre mi hombro.

Tan pronto como abrí la puerta delantera, la felicidad se apoderó de mí. Solo ver estacionado el Jeep plateado de Yunho hacía que sintiera mi piel estallar en llamas y mi cuerpo completo comenzó a sentir un hormigueo por el entusiasmo. Él me miraba caminar por el sendero, sus ojos un poco abiertos examinaban todo mi cuerpo. Yo sonreía con satisfacción. 

¡Definitivamente a alguien le siguen gustando estos jeans! 

Deslizándome en el asiento del pasajero de su auto, sonreí. Él todavía recorría mi cuerpo con sus ojos lujuriosamente. Mi corazón latía tan alto que me sorprendía que él no pudiera escucharlo. Él todavía vestía la ropa de esta mañana, pero siempre se veía mucho más sexy fuera de los terrenos del instituto. 

—Hola— susurré, sabiendo que mi voz no podría salir adecuadamente si trataba de hablar.

Finalmente sus ojos dejaron mi cuerpo y se encontraron con los míos. —Hola— susurró de vuelta, sonriéndome. Su expresión parecía igual a la mía, alegría, nerviosismo y un poco de conmoción. Él se inclinó hacia el asiento trasero, yo fruncí en ceño preguntándome qué estaba haciendo hasta que su brazo volvió hacia el frente, sujetando un ramo de tulipanes rojos. —Te compré esto. 

¡Tan Malditamente Dulce! Había olvidado lo adorable que era, cuán atento es él como novio, cómo él siempre me consentía y al parecer recordaba cada pequeño detalle que le había mencionado. 

—Oh Yunho, son preciosas. Gracias— murmuré, luchando contra una ola de lágrimas de felicidad porque esto era real y él realmente me quería y por fin había terminado el dolor de las últimas seis semanas.

Para siempre.

—De nada, precioso— sonrió alegremente y mi corazón se derretía un poco cuando él me llamaba precioso.

Él se estaba acercando a mí, sus deliciosos labios estaban peligrosamente cerca de los mis y casi no podía respirar. Aquí era donde me despertaba por la alarma de mi reloj y me daba cuenta de que me había quedado dormido y llegaba tarde a clase…

Pero no estaba soñando. 

Sus labios presionaron los míos y di un pequeño chillido de entusiasmo mientras mis manos sujetaban la parte posterior de su cabello, no dejándole escapar de mí. Lo deseaba tanto, no era deseo, era necesidad.

Lo necesitaba. Bebí ávidamente de él, besándolo tan ferozmente como él a mí, sintiendo pequeñas chispas de electricidad que parecían correr por mi cuerpo cada vez que él se acercaba a mí. Me acerque más a él, aplastando mi pecho contra el suyo mientras lo besaba apasionadamente, demostrándole todo lo que sentía por él.

Muy pronto él se retiró. Luché para recuperar el aliento, pero necesitaba más. Le puse mala cara para dejarle saber que no había terminado. Él sonrió, mordiéndome los labios rápidamente antes de acomodarse en el asiento y encender el auto. 

Suspiré alegremente y me senté nuevamente en mi asiento, tratando de calmar mi cuerpo antes de que literalmente estallara en llamas, no deseaba arruinarle sus asientos de piel. Me coloqué el cinturón de seguridad mientras él salía de mi casa. 

—¿Y qué deseas hacer? Si quieres ir a cenar o algo debemos salir un poco de la ciudad para que nadie nos vea— sugirió, con el ceño fruncido.

Me encogí de hombros, me traía sin cuidado lo que hiciéramos, siempre que pudiera estar unas horas con él. Felizmente palearía estiércol siempre y cuando lo estuviera haciendo con él.

—Lo que quieras— susurré, deslizando mis dedos sobre la superficie encerada de uno de los tulipanes, maravillándome de su belleza. Yunho como siempre, acertaba comprándome mis flores preferidas.

—Bueno, tenemos que hablar, ¿entonces qué piensas si vamos a mi apartamento y pedimos comida para llevar?

¡Oh sí, yo quería ir a su apartamento! Me encantaba su apartamento, y sobre todo, una visita a su cuarto haría mi noche también. 

—¿Comida china?— sugerí, tratando de que mis pensamientos indecentes no se dejaran ver en mi rostro.

—Suena bien.

Sujetó mi mano mientras conducía a su apartamento y no pude evitar mirarlo de vez en cuando. Era tan guapo que hacía que mi corazón latiera más rápido. Mi cuerpo estuvo nervioso todo el viaje en el auto, mis manos sudaban, y mi estómago revoloteaba de entusiasmo. 

Sujeté firme su mano, por miedo a dejarlo ir si cambiaba de opinión o algo y después de todo no quisiera estar conmigo. Eso me destrozaría. Fue duro cuando rompimos la última vez, pero esta vez sería peor porque ya habíamos dicho la palabra con «A». Sonreí y reí calladamente para mí mientras pensaba sobre él diciéndome que me amaba; saliendo de su boca las palabras más bellas que había oído.

—¿Qué?— preguntó, mirándome por el rabillo del ojo mientras se estacionaba en uno de los lugares para su apartamento.

Me encogí de hombros. —Sólo pensaba. 

Sonrió y besó mi mano antes de soltarla y salir del auto y dirigirse hacia mi lado. Salí antes de que él abriera la puerta por mí, sabiendo que no le gustaba; a él le gustaba comportarse como un caballero y tener esos pequeños detalles como abrir las puertas cuando estábamos saliendo.

Suspiró y me miró intencionalmente mientras me ponía un brazo alrededor de mi cintura, tirando hacia él. —¿Nuevamente debemos tener la conversación de cómo me dejarás comportarme como un verdadero novio?—susurró, inclinándose y poniendo un suave beso en mi frente. Mi corazón se detuvo y luego aceleró cuando él mencionó la palabra novio y no pude evitar el pequeño chillido que salió de mi boca mientras agarraba su camisa y tiraba de él para acercarlo lo más posible.

—¿Es eso lo que eres?— bromeé.

Él sonrió. —A menos que prefieras que me comporte como tu maestro— indicó, encogiéndose de hombros, dando un paso hacia atrás, entrecerrando los ojos hacia mí en tono de broma.

—¿Usted piensa que me puede enseñar algunas cosas en su apartamento?— coqueteé, mordiéndome mi labio y tratando de verme sexy, pero mi sonrojo probablemente arruinó la situación.

—Seguro, ¿trajo sus libros consigo?— contestó él, sonriendo, pero pareciendo estar un poco incómodo al mismo tiempo.

—Maldición, se me olvidó traerlo. Al parecer tendrá que ser una lección práctica— ronroneé sugestivamente, viéndole tragar; con sus ojos más amplios que antes, estrelló sus labios contra los míos, terminando mis patéticos intentos de seducción.