~♥~

~♥~
Mostrando las entradas con la etiqueta Yuri. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Yuri. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de enero de 2014

Jugando a ser Infieles ~ Capítulo 10 "Con todo el Corazón"



Abrí los ojos y miré a mi alrededor, no había mucha luz, era de noche. Ese lugar no era mi habitación. Intenté moverme pero todo el cuerpo me dolía. Levanté la sabana y vi mi abdomen vendado. Luego vi las paredes de ese lugar, blancas, impecables. Ese olor, olía a limpieza y medicamentos. Un hospital, concluí. Odio los hospitales, y aun más en la noche, todo es tan silencioso y triste.


Luego recordé todo. El almacén, los disparos. Era como una pesadilla, no, era peor que una pesadilla, Esto era real, no iba a despertar solo con un mal recuerdo. ¿Cómo estaban los demás? ¿Cómo estaba él?


--Alejandro...

Mis ojos se llenaron de lagrimas. Me hubiera gustado protegerlo.

--Dime


Giré mi cabeza y ahí lo vi, acostado en la cama de a lado, sonriendome.


--Alejandro...


¡Sobrevivió! ¡Y yo tambien! ¡Estamos vivos! Haré las cosas diferentes esta vez, lo juro.


--Creo que te amo -le dije aun con mis lagrimas


Sí, al fin lo dije. Ni siquiera yo me había dado cuenta de eso. Pero ahora lo sabía. Y no me importaba admitirlo. Lo amo.


--Yo tambien te amo Matías -sus ojos tambien brillaron, él quería llorar, pero se estaba conteniendo- pedí que nos cambiaran a la misma habitación. Quería estar aquí para cuando despertaras.

--¿Cómo esta Lucy?


Tenia que admitirlo, la idea de haberme convertido en un asesino era aterradora.


--Esta viva, y Gabrielle tambien


Sentí que el alma regresaba a mi cuerpo.


--Gabrielle estuvo muy grave, pero ya esta mejor -su mirada se perdió por un momento, sé que esto tambien es difícil para él- Lucy va a quedar coja toda su vida. Le disparaste en la pierna


No puedo creer que haya disparado. No puedo creerlo. Le he hecho daño a Lucy.


--Yo fui el menos grave -sonrió- Lucy tiene una pésima puntería, me disparó en el brazo, pero estoy seguro que ella quería dispararme en la cabeza.

--¿Cómo esta tu brazo?

--Bien, supongo. Mejorara con el tiempo. Aunque dudo mucho que algún día pueda volver a jugar Basket -dio una risilla

--Ríes en un momento como este

--Es que me siento feliz de que estemos vivos, creo que fue un milagro

--Sí, tienes razón -suspiré

--Duerme Matías. Mañana será un día muy agitado. La policía te hará muchas preguntas

--¿Qué...?

--Le disparaste a una persona Matías. Todos lo hicimos

--Intento de homicidio -bajé mi mirada, claro que hay consecuencias- ¿De eso nos van a acusar verdad? -suspiré- Solo espero que nos envíen a la misma cárcel

--Tengo unos grandes abogados, Matías, de los mejores del país. Mauricio Rockwell y Blanca Rockwell, son esposos. Ellos nos van a representar. Son amigos de la familia. Me aseguraron que no iríamos a prisión, ni nosotros ni ellas. Siempre y cuando ninguno de los cuatro presente cargos. Ellos se encargaran de lo demás

--¿Y crees que lo logren?

--Ellos podrían hacer que un asesino en serie quedara libre. Son increíbles. Han sacado a mi padre de muchos aprietos

--Sus honorarios deben ser muy altos

--Mucho, pero lo valen. Así que no pienses más en eso y cierra tus ojitos que debes dormir.

--Duerme conmigo

--Las enfermeras nos regañaran si nos encuentran haciendo cochinadas eh? -comenzó a reír y yo tambien lo hice, pero me detuve enseguida porque comenzó a dolerme mi herida

--Como si pudiéramos hacer cochinadas en nuestro estado -volví a reír y me volvió a doler


Alejandro se levantó de su cama y caminó muy lento hacia la mía. Su mano estaba vendada y colgada de su hombro con un arnés. Se metió a mi cama despacio y los dos nos miramos como si estuviéramos haciendo alguna travesurilla.


--¿Alejandro cómo supiste que yo me encontraba en el almacén?

--Lucy me envió un mensaje a mi celular, ella escribió "Ven al  almacén Rush por el cuerpo de tu amado" casi sentí que me moría cuando leí eso -suspiró- Lucy quería que yo presenciara tu muerte. No puedo creer que sea tan mala

--Creeme que yo soy el más sorprendido

--Matías

--Dime

--¿Ayer fuiste a mi departamento verdad?

--¿Me viste? -bajé la mirada avergonzado

--No. Hoy vi a Amanda y me contó que te había visto en el elevador ayer.

--¿Amanda es... -pasé saliva- tu novia?

--Claro que no -dio una leve risilla- Ella es mi psicóloga, la conozco desde hace años. Veras... -bajó su mirada, parecía estar algo avergonzado- Me deprimí mucho cuando me rechazaste, no contestabas mis llamadas y no sabia nada de ti. Así que llame a Amanda. Ella me dijo que si tu no me amabas entonces debía dejarte en paz, es por eso que deje de insistir.

--Que alivio. No sabes cuanto me dolió cuando vi que ella salió de tu departamento

--Me hubiera gustado haberte visto en ese momento, no te abría dejado escapar

--Lo sé -dio una pequeña risilla

--Duerme - me dijo. Me tomó de la mano y la apretó con delicadeza


La cama se sentía más acogedora. A decir verdad ya ni me molestaba estar en el hospital. Estando con Alejandro siento que cualquier lugar es genial.


--Matías

--Dime -abrí mis ojos pues ya había empezado a dormirme

--¿Quieres ser mi novio?


Una sonrisa se dibujó en mi rostro. Y pude ver una gran sonrisa en el rostro de él tambien.


--Lo pensaré -le dije simplemente por "joder", pues era obvio que la respuesta era sí.


Él solo sonrió, se acercó un poco a mi y me besó la frente.




.......................





Abrí mis ojos y miré a la oscuridad. Había tenido una pesadilla y no había podido volver a conciliar el sueño. Me giré y vi el rostro de Alejandro durmiendo, se veía tan guapo. Di un gran suspiro y me levanté de la cama. Caminé muy despacio hacia el balcón, teniendo cuidado de no hacer ruido, no quería que Alejandro se despertará. Me quedé simplemente observando las estrellas, era algo que me encantaba de Ciudad Vigrid, que siempre había un cielo estrellado.


Habían pasado dos meses desde... Ese día. El día en que le disparé a Lucy. Nunca la he vuelto a ver, ni a ella ni a Gabrielle. A veces tengo pesadillas de lo que pasó ese día, Amanda dice que es normal tener esa clase de sueños, pues son el resultado de haber vivido una mala experiencia, ella dice que con el tiempo las cosas mejorarán.


--Matías... -me dijo su cálidas voz, me giré y vi a Alejandro, sólo traía unos bóxers, en cambio yo me encontraba totalmente desnudo- Hace frío, te enfermarás

--No es para tanto -le dije amable

--¿Por qué estás despierto?

--Quería ver la ciudad

--Tuviste otra pesadilla ¿verdad?

--Así es -contesté incómodo- Puedes regresar a la cama, yo me quedaré otra rato más despierto


Alejandro frunció el ceño, parecía estar pensado detenidamente en algo.


--Ven aquí -me tomó del brazo

--Alejandro...

--Siempre te deprimes cuando tienes esa clase de sueño, voy a ayudarte a tranquilizarte -se acercó a mi oído- Voy a hacerte el amor -susurró


Me llevó hasta la cama e hizo que me acostara, se puso encima de mi y comenzó a besarme el abdomen.


--Sólo debes pensar en mi -dijo despacio- sólo en mí


Acaricio mi pene y este enseguida se levantó.


--Tu cuerpo se ha vuelto tan sensible, Matías. Me encanta


Llevó su boca hasta mi miembro y lo lamió de la punta. Yo me estremecí, Alejandro en verdad hacía que me olvidara de mis preocupaciones. Metió todo mi pene en su boca y comenzó a hacer el trabajo, se ha vuelto increíblemente bueno en las mamadas.


--¿Te gusta?

--M-me encanta... Hmm....


Alejandro sonrió y volvió a meterse el pene a la boca. Llevó su mano hasta mi ano y metió un dedo, mi cuerpo se sobresaltó, realmente no me esperaba eso. Se sentía tan bien todo aquello que no lo pude evitar y me corrí en su boca. Me sentí un poco avergonzado de haber terminado tan rápido. Pero Alejandro sólo me sonrió.


--¡Yomi! - dijo juguetón, fue hasta mi boca y me besó- ¿Puedo meterlo ya?

--Sí...


Se mordió el labio coqueto. Abrió mis piernas y puso su pene en mi entrada. Despacio comenzó a meterlo, me quejé un poco, siempre duele al principio, pero cuando empezaron las embestidas el placer llegó.


--¿Quieres que vaya más despacio?

--N-no, así esta bien... Así m-me gusta...


Alejandro dio una pequeña risilla. Abrió mis piernas un poco más y aceleró el ritmo de las embestidas. Se sentía tan bien, sentirlo entrar tan profundo me excitaba demasiado. ¡Que no deje de moverse!


--Ya... Ya va a salir... -dijo y casi al instante se corrió en mi interior. Gemí fuerte al sentir el líquido caliente entrar.


Alejandro lentamente salió de mi interior y agitado se acostó en la cama.


--Otra vez me corrí dentro de ti, lo siento

--Ya te he dicho que esta bien, me gusta como se siente -le sonreí y le di un beso en los labios


Él también sonrió, me tomó de la mano y la apretó con fuerza. Miró hacia el techo y se quedó un tiempo en silencio, pensando. Me miró a la cara y una gran sonrisa se dibujó en su rostro.


--Dime que me amas -hizo un puchero

--Te amo Alejandro

--Yo también te amo -me acaricio la mejilla- con todo mi corazón.

Jugando a ser Infieles ~ Capítulo 9 "Piezas de Dominó"



Caminaba por una de las calles del centro de la ciudad. Traía mi morral colgado en mi brazo y lleno de libros. Eran casi las 8:00pm y apenas me había desocupado de mis tareas escolares. La universidad es tan agotadora. Pero de alguna forma me alegro de que sea así, me ayuda a dejar de pensar en cosas innecesarias.


Ya Hace tres semanas desde aquella vez que Lucy fue a verme a mi casa. Desde entonces ya no me ha vuelto a llamar y tampoco la he visto. Lo cual agradezco.

Las llamadas y mensajes de Alejandro tambien han acabo. Supongo que se dio por vencido. Ese era el plan, ignorar sus llamadas hasta que él mismo se cansara de llamar.


Me duele decirlo pero... Estoy un poco decepcionado, no, estoy muy decepcionado. Aunque no lo quiera admitir me duele que haya dejado de insistir, que se haya olvidado de mi. Me duele porque yo aun no he dejado de pensar en él. Creo que me gusta, sí, me gusta.


Y sí, ese era el plan, que ambos nos olvidáramos de aquella noche, es solo que a mi me esta costando más trabajo. Pero sé que es lo mejor.


Lo mejor...


Miré a mi izquierda y me di cuenta que estaba en frente de aquel bar, justo donde conocí a Alejandro. Donde gentilmente él me ofreció su mano, y no solo eso, me vio llorar y de alguna forma me dio palabras de aliento. …l vio en mi a un amigo, y yo vi en él una forma de vengarme por lo que me habían hecho. Se acercó a mi porque me vio dolido, destruido, porque él sabia que yo estaba sufriendo y me ofreció su hombro. Que mal le he pagado, quien sabe cuantos problemas le he causado por la dichosa boda falsa.


¿Lo mejor es alejarme de él? Si, claro ¿Desde cuando sé yo lo que es mejor? Le he jodido la vida a tres personas por hacer lo que yo creo es "lo mejor".

Me gusta Alejandro, lo quiero. Deseo verlo y besarlo. Decirle que no he dejado de pensar en él y que lo extraño mucho.


Y eso es lo que haré.


El departamento de Alejandro no estaba muy lejos de ahí. Quería hablar con él, necesitaba hablar con él. Decirle mis sentimientos y si él aun lo quería, iniciar con una relación.


Saqué valor no sé de donde y caminé hasta llegar al departamento de Alejandro. No tuve problemas para entrar al edificio, los de seguridad ya sabían que yo era amigo de Alejandro, así que no preguntaron nada. Subí al elevador impaciente, pero al fin las puertas grises se abrieron en el piso 5.


La puerta de su departamento se abrió enseguida, esperaba ver el rostro de Alejandro, pero no. Una hermosa mujer rubia, alta, delgada, muy elegante y muy hermosa salió del departamento. Traía puesto un vestido rojo muy pegado que hacia resaltar mucho su figura. Pechos grandes, cintura pequeña y gran trasero.


Detrás de la hermosa mujer estaba Alejandro. Quien con una gran sonrisa la abrazó y le susurró algo al oído, ella tambien sonrió. Luego Alejandro sacó algo de su bolsillo y se lo puso en la mano ¿Era un cheque?


--Ya te he dicho que no tienes por que pagarme -dijo la rubia- Vine aquí por que quise

--Lo sé, Amanda. Pero has venido tantas veces estos días....


Las puertas del elevador se cerraron dejandome a mi dentro e impidiendome seguir viendo la escena. Lo cual agradecí enormemente. Hubiera sido tan vergonzoso que él viera mi patético rostro en ese momento. …l no se dio cuenta que yo había visto esa escena.


Esa debía ser una prostituta, o quien sabe, tal vez su nueva novia. Por eso no me ha llamado, ya tiene con quien divertirse.

Iba a estallar en llanto, pero las puertas del elevador se abrieron, era la chica rubia, sentí que el alma salía de mi cuerpo al pensar que tal vez Alejandro venia con ella. Pero afortunadamente no, ella fue la única que entró al elevador.


No pude evitar mirarla con detenimiento, era muy bonita, se parecía un poco a Gabrielle ¿Estos son los gusto de Alejandro? Debo decirlo, son muy buenos. Yo soy el único que no cuadra aquí. Es normal que él prefiera estar con mujeres hermosas como ella. Seguramente revaloró la situación ¿Por qué tener sexo con un hombre como yo cuando puede tener chicas como esta? Yo solo soy un muchacho bajito y sin chiste. Y ahora más que nunca me siento tan pequeño.


--¿Te sientes bien muchacho? -me dijo la rubia, mi cara debía de verse fatal en ese momento

--Sí... -le respondí aguantandome las ganas de llorar


…l estuvo con ella, estuvieron juntos. Tuvieron... Sexo.

Me duele, me duele demasiado. Ni siquiera con Lucy me dolió tanto.


El celular en mi bolsillo sonó. Me alegra tanto que me sacara de mis pensamientos. Vi el numero y no lo reconocí.


--¿Bueno?

--¡Matías! ¡Tienes que venir!


Esa voz, la conozco.


--¿Quien eres?

--Soy Gabrielle


¿Gabrielle? ¿Por qué me llama? Ya no tengo ningún asunto pendiente con ella. ¿Y cómo consiguió mi numero?


--Es Lucy... -se escuchaba alterada- ¡Va a suicidarse!

--¿Qué...?

--No quiere escucharme. Matías, no quiero que Lucy muera. Por favor, ven a hablar con ella.

--¿Donde están?

--No estoy segura. Es un almacén abandonado cerca de la casa de Lucy.

--Ya sé donde esta, voy enseguida.



Sé que dije que Lucy no me interesba ni siquiera como amiga, lo cual es verdad. Pero desearle la muerte, eso jamas. Además, muy en mis adentros, sé que si Lucy quiere suicidarse es por mi causa. Creo que yo la he puesto en esa posición. Quería hacerla sufrir, pero nunca quise provocar algo como esto. Tengo que llegar a tiempo.


Corrí a toda prisa. Creía saber cual era el almacén que decía Gabrielle. Si era el lugar que yo pensaba, no estaba muy lejos de donde yo me encontraba.


Llegué al lugar. Era un barrio solitario, no había nadie en la calle. No pude evitar sentirme algo intimidado por el panorama. La puerta estaba abierta así que rápidamente entré. Todo estaba sucio y lleno de basura. Caminé por un angosto pasillo y llegué a un gran salón. Había grandes ventanas que abarcaban casi toda la pared, los cristales estaba rotos y daban una gran vista del cielo de noche. No había muchas cosas ahí, solo unas cuantas cajas y demás cosas inservibles.


Justo en medio de lugar vi a Gabrielle. Estaba sentada en una vieja silla que parecía que se fuera a quebrar en cualquier momento.


--Hola Matías -me dijo seria

--¿Dónde esta Lucy?

--No esta aquí

--No me digas que... -pasé saliva. ¿Acaso había llegado tarde?

--Ella esta bien

--Que alivio -suspiré- ¿Dónde esta?

--Quien sabe



Había algo muy extraño en esto. Gabrielle estaba muy rara. Su cabello esta desaliñado, como si no se hubiera peinado cuando salió de casa. Su ropa parecía de esa que usas cuando vas a dormir, un pans gris y una blusa holgada color lila. Tenia unas grandes ojeras, como si no hubiera dormido en días y además ni siquiera estaba maquilla, y según me dijo Alejandro, ella jamás salía sin maquillaje.


--Sabes Matías -comenzó a hablar- mi vida era muy feliz. Tenía un novio rico con el cual me iba a casar y al cual le iba a sacar muchos millones -dio una risilla- Una amante hermosa a la cual amo y con la cual esperaba compartir mi riqueza y vivir felices -dejó de reír y se puso totalmente seria- Pero llegaste tú, y me quitaste todo.

--¿Qué dices?

--Me quedé sin mis millones y... Sin Lucy. -me volteó a ver- Ella ya no es la misma que solía ser, ya no es mi Lucy. Siempre esta llorando y y nunca sonrie. Pero ya encontré la solución


Se levantó de la silla y caminó hacia mi con una de sus manos oculta en su espalda, y cuando la mostró vi que traía un arma. ¿Qué carajos esta pasando? Apuntó su arma a mi cabeza y por dios, la pistola estaba a unos veinte centímetros de mi cabeza.  Me quedé paralizado. Nunca en mi vida me habían apuntado con un arma.

--Gabrielle...

--Adiós Matías


¡No! ¡No quiero morir así! Aun tengo muchas cosas que hacer ¡aun no le he dicho lo que siento!  Cerré los ojos con fuerza y esperé lo peor.


--Yo que tu no dispararía, Gabrielle -esa voz


Abrí los ojos enseguida y vi a Alejandro apuntandole a Grabirlle con un arma. ¿Cómo llego aquí? ¿Por qué? ¿Lo sabia?


--Baja el arma, Alejandro -escuché la voz de Lucy, estaba detrás de Alejandro y tambien le apuntaba con un arma. ¿De donde salió Lucy? ¿Estuvo escondida todo este tiempo? ¿Por qué todos traen armas?


Sentí un fuerte dolor en el pecho al ver esa escena. No, Alejandro no. No podían hacerle daño a él. Fue una desesperación horrible ¡Este hombre me importa!


--No, Lucy. Tú baja el arma -saqué de mi morral la pistola que Bella me había dado y le apunté a Lucy en la cabeza. Nunca pensé que haría uso de ella. Ahora le agradezco tanto a mi hermana su insistencia en siempre llevar el arma conmigo.


Lucy me miró sorprendida, Sin poder creer lo que yo estaba haciendo. Apuntando a Lucy con un arma, ni yo mismo podía creermelo. Pero se trataba de Alejandro y la idea de que algo malo le pasara simplemente era insoportable ¿Por qué nunca me di cuenta que me importaba tanto? ¿Qué es este dolor en el pecho?


Sinceramente la escena era perfecta. Lucy quería matar a Alejandro, él a Gabrielle, ella a mi, y yo a Lucy. Un perfecto circulo mortal.


--Es curioso, Matías -habló Lucy- se suponía que venias a impedir mi muerte, y mira -se burló- ¿De verdad vas a matarme?

--No quisiera, pero si le disparas a Alejandro... te mato

--Si me matas, Grabielle te matara -dijo divertida ¿En verdad eres Lucy?

--Si Gabrielle dispara... Yo tambien lo haré -intervino Alejadro.


¿Cómo es que llegamos a esto? ¡Estoy apuntando a la cabeza de la mujer que dije amar! ¿Tengo el valor de disparar?


--Podemos arreglar las cosas de una manera diferente -dijo Alejandro- Gabrielle, si lo que quieres es dinero te lo daré, mucho

--¿De verdad te importa tanto este imbecil? -preguntó Gabrielle

--Mucho -Alejandro me miró a los ojos- Lo amo


No me ha olvidado ¡Me ama! No puedo creer lo feliz que me hacen esas palabras ¡Me ama! ¡Me ama!


--Todos bajaremos nuestras armas, nadie tiene porque morir -dijo Alejadro


Bajé mi arma lentamente, Lucy y Alejandro hicieron lo mismo. Pero Gabrielle parecía dar más batalla, aunque al final pareció que se dio por vencida y lentamente fue bajando su arma.


--¿Y quien va a regresarme a la Lucy de antes?


Un ruido ensordecedor se escuchó. Un disparó. No entendí que era lo que había pasado ¿Alguien había disparado? ¿A quien?

Bajé mi mirada y vi como mi camisa se llenaba de sangre. El disparo de Gabrielle me había atravesado el cuerpo.


--¡¡Matias!! -pude alcanzar a ver el rostro de Alejandro, su expresión era indescriptible.


Vi como levantó su arma y un segundo disparo se escuchó. Los ojos de Gabrielle se abrieron sorprendidos y lentamente cayó al suelo.


Otro disparo se escuchó ¿De donde vino? Y ahí vi la peor escena de todas. El cuerpo de Alejandro se desplomó lentamente, sus ojos  me miraron por última vez, nunca olvidaré esa mirada, fue como si me dijera "te amo" para después cerrar despacio sus ojos.


No... …l no... ¡No!


Yo estaba tirado en el piso, había un charco de sangre al rededor de mí, el arma aun estaba en mis manos. ¡Te odio Lucy! ¡Te odio! Levanté con la poca fuerza que tenía mi arma, le apunte a Lucy... y disparé.

Jugando a ser Infieles ~ Capítulo 8 "Discusiones"



Eran las 6:00 pm. Acababa de llegar de la Universidad y estaba exhausto. Me tumbé en el sofá y encendí el televisor. Saqué el celular de mi bolsillo y vi que tenía varios mensajes y llamadas perdidas. Suspiré. Hacia dos días desde la boda falsa de Alejandro, las cosas no han estado bien desde entonces. Alejandro no deja de llamarme y mandarme mensajes, y no solo él, Lucy también me ha estado llamando. Sinceramente he pensando en cambiar de numero. 


Con Lucy sinceramente no quiero hablar y mucho menos verla. Y con Alejandro, no sé que decir de él, no he dejado de pensar en lo que me dijo en el hotel. Tiene toda la razón, es mi culpa que él este confundido, esa noche en su departamento él me dejó muy en claro que no quería acostarse conmigo, pero yo le insistí. 


Me siento tan confundido. Yo tampoco he podido dejar de pensar en él ¿Será que me gusta? ¡Imposible! Yo no soy gay. Pero esa noche que pasamos juntos, aunque me muera del coraje, lo debo admitir, me gustó. Lo disfruté, disfruté estar en los brazos  de un hombre. Y en el hotel, oh en el Hotel, descubrí que mi cuerpo responde increíblemente bien a su tacto. Podré engañar a los demás, pero a mi mismo no. 



Alguien tocó la puerta del departamento. Seguramente es Bella, mi hermana. Fui hasta la puerta y cuando la abrí, oh diablos, no lo hubiera hecho ¡Es Lucy! De inmediato mi cara cambió y la miré enojado.


--¿Puedo pasar? -me preguntó, su semblante era muy triste ¿Me pregunto si ha estado llorando? 

--No -respondí seco 

--Por favor Matías, necesitamos hablar 

--Lucy, vete, no quiero cerrarte la puerta en la cara 

--Por favor -comenzó a llorar ¿Es chantaje?- Solo escúchame, te prometo que no volveré a molestarte

Bueno, todo sea por que me dejes en paz.

--Pasa 


Como dicen en Psicología "hay que cerrar círculos" acabemos con esto para que cada quien pueda seguir con su vida.


--¿Quieres tomar algo? -pregunté solo por cortesía 

--No gracias 


Bien, solo quiero que me digas lo que sea que quieras y te largues.


Ambos nos sentamos en el sillón y por unos segundos hubo un silencio muy incomodo.


--Lamento haberte engañado Matías -habló al fin- fui una estúpida


Sí, fuiste una estúpida.


--Aquel día en el hotel me dolió muchísimo verte con Alejandro. En ese momento entendí lo que tu debiste haber sentido cuando te enteraste que yo te era infiel. Hoy vine a que nos hablemos con sinceridad 

--Bien -carraspé- ¿Desde hace cuanto que me engañabas con Gabrielle?


Lucy bajó su mirada, avergonzada.


--Seis meses 


¿Seis meses? La mitad de nuestra relación. No lo puedo creer. Sabía que llevaban un tiempo ¿Pero seis meses? me vieron la cara seis meses y nunca me di cuenta.


--¿Y tú? -me preguntó ella- ¿Hace cuanto que estas con Alejandro? 

--Hace unos pocos meses -mentí


Lucy apretó los puños, le dolió saber eso. Me alegra que le duela.


--He pensado... -pasó saliva- Yo te engañé y tu también lo hiciste. Ahora que estamos a mano pensé que podríamos... Comenzar de nuevo.

--¿Comenzar de nuevo? ¿Cómo amigos? 

--No, me refiero a continuar con nuestra relación. Sin mentiras ni engaños. Yo te amo Matías, y se que tu también me amas a mí. Deberíamos darnos una oportunidad.

--No -repondí enseguida- Te equivocas, ya no te amo

--Matías... -comenzó a llorar 

--Nunca volvería a salir contigo. No me interesas como novia y tampoco como amiga -me levanté del sillón- si eso es todo lo que tenias que decirme, por favor retírate 


Lucy me miró con sus ojos llenos de lagrimas y debo decirlo, no sentí ningún remordimiento, creo que definitivamente ella ahora me es indiferente. 


Se levantó enseguida y salió llorando dando un fuerte portazo al salir. 


Suspiré aliviado. Bien, ya he "solucionado" los problemas con Lucy. Menos mal, un dolor de cabeza menos. 


Justo cuando iba a encender la televisión, alguien volvió a tocar la puerta. ¿Será Lucy? ¿Habrá olvidado algo? 


Caminé hasta la puerta y cuando la abrí ni siquiera alcancé a ver bien quien era cuando sentí un fuerte golpe en la mejilla. 


--¡Aléjate de Lucy! -me gritó Gabrielle ¿Qué hace en mi casa? 

--¿De qué hablas? -me sobé mi cachete, como duele 

--No te hagas el estúpido. Tú la citaste para que viniera ¿Verdad? ¡Quieres quitarme a mi Lucy! -la pelirroja tenía la cara roja del coraje

--Ella vino por su cuenta. Puedes quedarte con tu Lucy


No lo vi venir cuando Gabrielle me agarró de la camisa y me golpeó contra la pared. 


--Matías -teniéndola tan cerca pude oler un fuerte aroma a alcohol, ha estado tomando- No tienes idea de lo mala que puedo llegar a ser. Si te vuelvo a ver cerca de Lucy me las vas a pagar 

--Que miedo -le dije en tono de burla, que mejor no se lo hubiera dicho. Me dio una bofetada tan fuerte que sentí un horrible hormigueo en la mejilla. 


Y no solo eso, comenzó a golpearme la cara y a patearme. Yo simplemente me cubrí el rostro con las manos. ¿Qué le pasa? Parece como si se le hubiera metido el demonio. 


De un momento a otro dejó de golpearme. Me quité las manos del  rostro y la vi tirada en el piso. Y después vi a Bella, estaba parada junto a ella y no se veía nada contenta. 


--¿Quieres que llame a la policía, perra? -dijo Bella


Gabrielle se levantó furiosa, pero no le quedó de otra que irse. Lo cual fue una buena opción. Bella es una bestia cuando se enoja. Los golpes del pasado la han hecho increíblemente fuerte.


--¿Qué pasó? -me volteó a ver y frunció el ceño al verme el cachete rojo- esa maldita...


Me tomó del brazo y me llevó hasta la cocina. Sacó una bolsa con hielo y me la puso en mi muy dolorido cachete.


--¿Por qué no te defendiste? te pegó bien duro

--Yo no golpeo a las mujeres 

--No tienes por qué, simplemente le hubieras detenido los golpes.

--Eres mi héroe, Bella 


Ella simplemente sonrió y movió su cabeza como diciendo "tú no tienes remedio, Matías"


--¿No vas a decirme que pasa? 

--Terminé con Lucy

--¿Cómo? -abrió sus ojos sorprendida

--Me fue infiel 

--¿Enserio? Pero Lucy es un ángel 

--Un ángel podrido diría yo. -di una leve risilla- Lucy quiere que regresemos pero yo me negué. La pelirroja es su amiga y vino a reclamarme unas cosas, la discusión se salió de control y bueno... Ya sabes lo demás. 

--¿Y como te sientes tú? Sé que querías mucho a Lucy

--Quería, pero ya no 

--Matías, Si quieres hablar con alguien aquí esta tu hermana mayor 

--Gracias Bella



Bella, sin duda alguna una de las personas que más admiro en el mundo. Me gustaría tener su fortaleza.

Jugando a ser Infieles ~ Capítulo 7 "Fase 2"



Justo estábamos llegando al Hotel Crossroads, donde seria la boda de Alejandro y Gabrielle. Lucy vestía un hermoso vestido negro bastante coqueto. Sus pechos, aunque no son muy grandes, se veía muy bien con ese escote. Y sus largas y delgadas piernas resaltaban tanto. Se ganaba la mirada de muchos hombres. Hace dos semanas me habría puesto muy celoso de esto, pero ahora realmente me es indiferente. 


Llegamos al vestíbulo donde gentilmente uno de los empleados se ofreció a llevemos al salón de fiesta del hotel. 


--Es un hotel muy lujoso ¿Verdad? -me dijo Lucy. Sí, era un hotel muy lujoso. A decir verdad nunca había entrado, y sí, estoy algo sorprendido.

--Sí 

--Mi amiga se casara con el hijo de uno de los accionista de este Hotel ¿Increíble no? 

--No me has dicho como se llama tu amiga. 

--Gabrielle y su ahora esposo, se llama Alejandro

--Nunca me habías hablado de ella 

--¿No? Que raro 


Finges increíble Lucy. Ahora sé como es que me estuviste engañando todo este tiempo. Una excelente actriz.


 Debido a que Lucy se demoro demasiado con su peinado nos perdimos la ceremonia y a decir verdad, hemos llegado algo tarde. La fiesta ya estaba bastante prendida, o algo así. Las fiestas de la gente rica siempre me han resultado aburridas, puras apariencias. 


A unos cuantos metros pudimos ver a la joven pareja de novios. Gabrielle vestía un muy, muy hermosos vestido blanco con decoración de pedrería. Como uno de esos vestidos que usan las princesas en los cuentos de hadas. Y Alejandro, oh, Alejandro, con su traje negro, tan elegante y apuesto. Pude ver en su mano el anillo de boda. Y aunque sé que esto es una farsa, no puedo evitar sentir un vació en el pecho ¿Celos? No, claro que no ¿O sí? ¡Estoy tan confundido! 


No he dejado de pensar en la noche que pasamos juntos. No me siento preparado para hablar de eso, dudo que algún día pueda. Siento que ni siquiera puedo verlo a los ojos. Pero hoy es el gran día así que tendré que tragarme toda la vergüenza, miedo y nervios que siento en estos momentos.


Lucy me jala del brazo y me hace correr hacia donde están los novios.


--¡Gabrielle! -le grita alegre. Y puedo ver ese brillo en los ojos de la pelirroja al ver a Lucy.

--¡Lucy! 


Al encontrarse se abrazan y casi por un instante me da la impresión de que van a besarse. Pero obviamente eso no pasa. No puedo evitar sentir un dolor en el estomago al verlas. No me mal entiendan, no es que ame a Lucy, ya no. A decir verdad, creo que la odio. Y no puedo evitar sentirme molesto del hecho de que me restriegue a su amante en la cara. 


Gabrielle voltea a verme y no parece sorprendida. Supongo que Lucy ya debe haberle comentado que vendría. 


--…l es mi novio Matías -le dice a Gabrielle

--Mucho gusto Matías -me extiende su mano y hago un esfuerzo enorme por no morirme del coraje en ese momento. 

--Les presento a mi marido Alejandro -dice la pelirroja orgullosa


Oh no, Alejandro, aun no estoy preparado para verlo.


--Mucho gusto Lucy -la saluda- Es un placer Matías -me da una mirada cómplice, algo divertida.

 Me extiende su mano para saludarme y cuando su mano toca la mía, Alejandro discretamente me acaricia la palma de la mano con sus dedos. Yo me ruborizo al instante y retiro mi mano. ¿Por qué hizo eso? Las escenas de aquella noche comienzan a llegar a mi cabeza. Alejandro desnudo sobre mi penetrándome. ¿Por qué su tacto hace que mi cuerpo vibre? 




La fiesta continuó sin ningún incidente ni nada por el estilo. Toda la gente reía y se divertía. Me imagino la sorpresa que se llevaran todos cuando se enteren que el matrimonio es falso. No me había puesto a pensar pero la verdad es que esto es algo grande. No es cualquier travesurilla de niños. Cuando se sepa la verdad presiento que habrá toda una revolución. 


Ya casi son las tres de la madrugada. La mayoría de los invitados ya se fueron pero aun así aun quedan bastantes. Alejandro me voltea a ver y me da la señal de que ya debemos echar andar el plan. 


--Lucy -le susurro a la oreja- Te espero en la habitación 225 en veinte minutos, yo me adelantaré -Ella se estremece y tímidamente afirma con la cabeza


Me subo al elevador hasta el piso 20, que es donde esta la Suit Presidencial, que es la que Alejandro rentó. Cuando llego a la habitación él ya se encuentra esperándome en la puerta. Estoy tan nervioso, esto es tan incomodo. Aun no me recupero de lo que paso la otra noche.


--Pasa -me sonríe y entra a la habitación


La habitación es enorme. Al entrar hay una lujosa sala color marrón. Tiene  un gran balcón que da una gran vista de la ciudad de noche, se ve increíble. Más al fondo se encuentra un pequeño pasillo y al final de este una puerta que da la entrada a la habitación. La cual esta hermosamente decorada. La cama y el suelo están llenos de pétalos de rosas; hay ramos de flores en el tocador y en los burós. Huelo un agradable olor a durazno, supongo que deben ser las velas aromáticas que hay por doquier. 


--Que romántico -le digo

--Pedí que la decoraran para unos recién casados -levanta su mano y me enseña el anillo- Las chicas no deben tardar en llegar, debemos apresurarnos 


Va al interruptor y apaga la luz. Yo me pongo algo nervioso, las velas son las únicas que nos proporcionan algo de luz, esto es demasiado romántico, o lo seria si no estuviera en esta situación.

Alejandro no ha mencionado nada de lo que pasó la otra noche. Lo cual agradezco demasiado. Creí que me taladraría con un montón de preguntas 


--Vamos -me dice y se acerca a la cama, yo voy detrás de él


Siento que la respiración se me va cuando veo que se esta quitando la camisa 


--¿Qué haces? -le pregunto asustado 

--Se supone que ellas deben encontrarnos en la cama ¿No? -me responde completamente en calma ¿No esta nervioso? 

--C-claro -respondo nervioso y comienzo a quitarme la camisa 

--También el pantalón -me dice, y cuando lo volteo a ver me doy cuenta que él solo esta en bóxers

--Pero... 

--Oye -me voltea a ver- No es como si fuera a ver algo que no haya visto ya 


Mi cara se pone tan roja. Definitivamente eso no ayuda a que me sienta más tranquilo. Mis manos tiemblan cuando me quito en pantalón. Me esta observando, siento su mirada clavada en mi, esto es peor de lo que había imaginado.


--Acuestate en la cama -mi cuerpo tiembla cuando él dice eso


Vamos Matias cálmate.


Me acuesto en la cama, me siento tan nervioso. Alejandro se queda unos segundos observándome y después él también se sube a la cama y se pone encima de mí ¡¿Qué diablos pasa?!


--¿Qué haces? -intento empujarlo. 


¡Alejandro esta encima de mí y ambos estamos casi desnudos!


--Solo estamos fingiendo, Matías, tranquilo 


Se escucha el ruido de la puerta. Alguien entró a la Suit.


--Una de ellas ya entró -dice Alejandro 


Va a mi cuello y comienza a besarlo ¡¿Qué esta haciendo?! Sé que dijimos que lo haríamos lo más realista posible, pero esto es demasiado. 


--A-alejandro... Hmm... -intento alejarlo


Muerde uno de mis pezones y no puedo evitar jadear. Oh no, creo que estoy empezando a excitarme. Esto es malo, esto es muy malo.


--¿Tienes una erección? -me pregunta con una expresión divertida en su rostro 


Estoy a punto de golpearle la entrepierna con mi rodilla cuando de pronto mi ojos se centran en la puerta de la habitación, donde esta Lucy observándonos con una expresión de dolor en su rostro. 


--Matías... -sus lagrimas comienzan a salir- ¿Qué... Es esto? 


¿Qué se siente Lucy? ¡¿Qué se siente?!


--Hola Lucy -la saludo con una enorme sonrisa en mi rostro.


--¡Matías! -se acerca unos pasos y me mira confundida como si no creyera lo que esta viendo- ¡¿Cómo pudiste hacerme esto?! 


Se escuchan otros pasos y vemos como Gabrielle entra a la habitación. Abre los ojos sorprendida al vernos, y su expresión es aun mayor cuando ve a Lucy llorando. 


--¡Lucy! -se acerca a ella e intenta consolarla, pero Lucy no deja de llorar.


--¿Te gusta mi regalo de bodas, Gabrielle? -le dice Alejandro 

--¿Esto es una broma Alejandro? ¡No es nada gracioso! -nos grita, pero pude notar un destello en sus ojos. Gabrielle no es tonta, sabe que descubrir una infidelidad de Alejandro significa una cosa: divorcio ¿Y qué significa el divorcio? Mucho dinero para ella.

--¿Una broma? -dice Alejandro con un ligero tono de burla en su voz- ¿Esto te parece una broma? -me toma del mentón y comienza a besarme. Yo no sé que hacer, simplemente me dejo llevar, porque sé que si detengo el beso ellas sabrán que fingimos.


Se quedan aun más sorprendidas. En especial Lucy, su llanto se hace más fuerte ¿En verdad le duele? Me gusta que le duela.


--¡Cómo te atreves! -dice Lucy indignada, dolida- y con alguien que conociste esta noche ¿Cómo pudiste hacerme esto Matías? 

--¿Cómo pude hacerlo? -comienzo a reír- ¿Cómo pudiste hacerlo tú? ¿Cómo pudiste engañarme con una mujer?


Lucy se queda paralizada, y no solo ella, Gabrielle también se ha quedado sin habla. 


--¿Desde cuando... lo saben? -pregunta Gabrielle sin poder sostener más su mentira 

--Desde hace un tiempo -responde Alejandro- Matías estaba tan triste cuando se enteró, yo le ofrecí consuelo y el me abrió las puertas de su corazón y... -dio una leve risilla- también me abrió sus piernas.

--¿Qué mas da? -la pelirroja cambió su rostro "dolido" de un segundo a otro- sinceramente no me importa si están cogiendo o no -dijo con frialdad- vámonos Lucy 


Fue hasta donde estaba Lucy y la ayudó a levantarse, pues se había tumbado al piso a llorar.


--Ah Gabrielle, casi olvidaba decírtelo -dijo Alejandro, aquí va la bomba- Sobre nuestra boda... Fue falsa 


Gabrielle dio media vuelta y miró a Alejandro como si viera a un fantasma, totalmente pálida. 


--¿Qué...?

--Ese señor no era un juez, era un actor. Dile adiós a mi dinero, esposa mía -dio una carcajada- Quiero mi coche de regreso, te recuerdo que esta a mi nombre 


--¡Maldito! -quiso correr hasta donde estábamos, pero Lucy la detuvo 

--Gabrielle, vámonos, te lo ruego 


Gabrielle maldijo pero le hizo caso a su novia y salieron de la habitación echando rayos.


--¡Genial! -grité- ¡Salió perfecto! 

--Salió mejor de lo que había imaginado 

--Se sintió genial Alejandro, tanto que hasta me asusta. 

--Sí, creo que a mi también me asusta un poco


Me levanté de la cama dando brincos de emoción.


--¡Soy malo! -dije juguetón 


Una ráfaga de aire entró por la ventana y fue cuando recordé que estaba casi desnudo. Por un momento sentí algo de pudor así que comencé a recoger la ropa del piso para cambiarme.


--No te cambies -me dijo Alejandro desde la cama

--¿Por qué? Ellas ya se fueron

--Bueno... -me miró seductor- tenemos la Suit Presidencial, deberíamos aprovecharla 

--¿Aprovecharla? 

--Ya sabes... Tengamos sexo


Abrí los ojos sorprendido y me ruboricé por completo 


--Por supuesto que no -le dije como si me hubiera propuesto lo más descabellado del mundo

--¿Por qué no? Ya lo hemos hecho antes 

--Eso... Fue un error 


Me puse la camisa y me dirigí a la puerta dispuesto a salir de ahí corriendo, pero Alejandro llego a la puerta antes que yo y la cerró.


--¿Qué haces? 

--Matías -bajó su mirada- No he dejado de pensar en ti desde aquella noche. Creo...  que me gustas 


¿Qué? Esto debe ser una jodida broma.


--Estas confundido Alejandro. Por favor déjame salir 

--Hazte responsable de lo que hiciste 

--¿De lo que hice? 

--Es tu culpa que me sienta así -me miró a la cara y sostenerle la mirada fue tan difícil

--No es verdad 

--¡Claro que sí! -frunció en ceño- tu fuiste el que me pidió que tuviéramos sexo ¿Ya lo olvidaste? Me sedujiste -se acercó más a mi y yo comencé a retroceder 

--Ese día... Ese día yo no estaba bien -estoy tan nervioso 

--¿Esa es tu excusa? 

--Alejandro... 

--Te gustó lo que hicimos ¿Verdad? ¿Por qué no lo admites? No dejabas de gritar "más" cuando te penetraba...

--¡Ya basta! -le grité enojado y lo empujé quitándolo del medio 


Salí corriendo de la habitación, pude escuchar los gritos de Alejandro diciendo que regresara. 

Jugando a ser Infieles ~ Capítulo 6 "Fase 1"




La cama se siente tan cómoda. La suaves sabanas envuelven mi cuerpo. Quisiera quedarme dormido aunque sea una hora más. Abro mis ojos y me doy cuenta que esa no es mi habitación. Siento en mis caderas como posesivamente  dos manos se abrazan a ellas. Tengo la impresión de gritar por el asombro, pero me contengo.


Gentilmente quito esos brazos y giro mi cara encontrándome con el rostro de Alejandro durmiendo.


--¿Qué... carajos hice? 


Mi mente ahora recuerda todo. No, no, no, no ¡¿Me acosté con un hombre?! ¡¿En que diablos estaba pensando?! Esta sin duda es la mayor estupidez que he cometido en mi vida.

Me levanto de inmediato de la cama, pero siento un dolor punzante en mi trasero, hago una mueca de dolor ¡Carajo! ¡Carajo! ¡Carajo!  Veo mi ropa tirada en el piso. Comienzo a vestirme en silencio. Ni siquiera tengo cara para ver a los ojos a Alejandro. 


Salgo del departamento dejando a Alejandro dormido. No puedo creer lo que acabo de hacer. Enserio que no sé en que estaba pensando. Esto no es propio de mi. ¡Perdí mi virginidad con un hombre! Y nada mas para joder las cosas un poco más ¡Fui el pasivo! Soy un idiota, sí, un idiota.





........................






Es lunes por la tarde. Estoy en mi habitación haciendo tarea. Han pasado tres días desde que... Desde que Alejandro y yo tuvimos sexo en su departamento. No lo he visto desde ese día. Me ha estado llamando y mandando mensajes a mi celular. Pero sinceramente no me siento preparado para verlo. Aun no me cabe en la cabeza como es que fui capaz de hacer eso. Estos sin duda han sido los peores días de mi vida. Me enteré que mi novia me era infiel con una mujer y me acosté con un hombre. Tengo una suerte horrible.


Todo es por culpa de mis estúpidas ideas. "¿Por qué no nos vengamos de ellas?" sí, claro. Estúpido cerebro, tienes ideas cuando no debes, y cuando te necesito no funcionas. 


Engañé a Lucy, verdaderamente le fui infiel. 


Tomé mi celular y tenía dos mensajes nuevos. Estoy seguro que son de él. 


"Matías, necesitamos hablar de lo que pasó, por favor"

Elimino mensaje.

"¿Qué va a pasar con nuestro plan? ¿Qué no teníamos un trato? ¿Cancelo la boda? necesito que me des respuestas"


Es verdad, nuestro plan. Hice un trato con Alejandro y no puedo echarme para atrás. No sería justo para él. Yo fui quien lo convenció de que no cancelara su boda. Tengo que hacerme responsable de lo que dije.

Mi celular suena, es Alejandro. Siento tantos nervios de hablar con él. Pero tengo que hacerlo. Respiro profundo y contesto.


--¿Bueno? 

--Matías -la piel se me eriza de solo escuchar su voz- que bueno que has contestado 

--Sobre el plan, aun sigue en pie. Tal como lo planeamos. Me presentaré en la boda con Lucy y las cosas se harán como ya dijimos.

--Es bueno saberlo -se queda un momento en silencio- Matías, sobre lo que pasó la otra noche...

--Alejandro -lo interrumpo- nosotros queremos vengarnos, solo eso. Por favor no me llames. Me presentaré a la boda el sábado y hasta entonces nos veremos -colgué 


Di un largo suspiro. Eso fue más difícil de lo que pensé. Pero sinceramente, no deseo hablar de esa fatídica noche. Ni siquiera yo he logrado entender exactamente lo que pasó, mucho menos podría dar alguna explicación. 





......................






El timbre de la casa suena. Enseguida abro la puerta. Es Lucy, hoy quedamos de vernos. La última vez que la vi tenia ganas de matarla. Pero hay tanta confusión en mi cabeza que ya ni ganas de enojarme me quedan. La invito a pasar. 


Vivo con mi hermana mayor, pero ella trabaja todo el día así que generalmente siempre estoy solo en mi casa.


--Amor, tenia tantas ganas de verte -me da un beso en los labios que termino rápidamente, pero lo disimulo bien.

--¿Quieres algo de tomar? 

--Un café por favor, cariño 


Me dirijo a la cocina a prepararle su dichoso café. 


--¿Podemos salir mañana? Hay una película que quiero ver

--No puedo, tengo una tarea de equipo y quedé de juntarme en la casa de un amigo. A decir verdad, lo que resta de la semana estaré ocupado. Lo siento, cariño -siento que se me quema la lengua al pronunciar "cariño"- pero podemos salir el sábado ¿Te parece?

--No creo que pueda el sábado. Se casa una amiga y tengo que ir a su boda, será en el hotel Crossroads 

--Puedo acompañarte -tengo que acompañarte

--Sé que odias esa clase de eventos, no tienes que ir, enserio. No quiero que estés incomodo -sí, odio ir a esa clase de eventos, Pero esta boda es taan especial que no podría perdérmela 

--¿Incomodo? Claro que no. Si estoy contigo cualquier lugar es agradable -creo que me doy asco con tanta estupidez que sale de mi boca- además, no te veré por muchos días, te extrañare 

--Bueno... Supongo que si tú estas dispuesto ¿Por qué no? -dice no muy convencida 


Oh Lucy, ¿Vas a permitir que tu novio asista a la boda de tu amante? Vaya, realmente me equivoqué contigo. Eres una mujer despreciable. Es increíble la linea tan delgado que separa al amor del odio.


Me acerco a la sala con la taza de café y la pongo en la mesa de centro.


--Lucy, me gustaría hablar contigo de algo muy serio -ella palidece por completo

--¿Q-qué cosa? -¿Por que tan nerviosa Lucy? ¿Tienes algo que ocultar?

--¿Recuerdas que me dijiste que querías llegar virgen al matrimonio?

--Claro 

--No sé si pueda esperar tanto -ella me mira enseguida bastante confundida 

--¿Qué dices?

--Muero por hacerte el amor -trato de verme lo más convincente posible- He esperado demasiado 

--Matía... -se pone tan colorada- ¿Aquí? 


¿Qué? ¿No vas a negarte? Claro que no. Te revuelcas todos los días con Gabrielle, que mas da hacerlo conmigo ¿Verdad? 


--No -le acaricio la mejilla- quiero que tu primera vez sea especial. 


¿Su primera vez? ¡Ja! 


--El sábado 

--Tenemos que ir a la boda el sábado -me dice

--Tienes razón -finjo una cara decepcionada- ¿Y si lo hacemos después de la boda? Puedo rentar una habitación

--Supongo... -se ruboriza y baja la mirada- si tu quieres hacerlo, entonces me parece bien


Oh vamos Lucy. Tu también quieres hacerlo.  

Jugando a ser Infieles ~ Capítulo 5 "Ellos"



Había quedado de cenar con Lucy ese día.  Me encontraba en su restaurante italiano favorito. A Lucy le encanta la comida Italia. Yo sinceramente la odio. Pero nunca se lo he dicho. Ya llevaba veinte minutos de retraso. Comenzaba a dudar de si vendría o no. Y sinceramente me haría un favor. No tengo ganas de verla. 

Y casi como si el universo me contradeciera, Lucy aparece en la entrada del restaurante. Luce un hermoso vestido rosa, tacones negro y discretos, casuales. Se ve hermosa. 


--Matías -me sonríe y se acerca- lamento la demora -me da un pequeño beso en los labios

--No te preocupes -trato de aparentar tranquilidad, tenía cuatro días que no la veía.

--¿Ya ordenaste? 

--Si, ordene tu platillo favorito. No debe tardar 

--Genial -me mira a los ojos y yo lucho por mantenerle la mirada- Me alegra que al fin nos veamos 

--Yo también. Lo siento, la escuela me ha tenido demasiado ocupado 

--No deberías descuidarme tanto eh? Me haces pensar mal 

--¿Pensar mal? ¿Cómo? 

--No sé. Tal vez yo podría pensar que estas saliendo con otra chica y que por eso no deseas verme.


¿Tú? ¿Hablando de infidelidad? ¡Que descarada! ¿Acaso es una clase de burla? 


--Claro que no, Lucy -muero del coraje, pero lo disimulo bien, o eso espero

--Bueno, porque yo no podría soportar una infidelidad. Te amo demasiado.


¿Qué? ¿No soportarías que te engañara? ¿Cómo crees que me siento yo? Ni siquiera tienes derecho a hablar de fidelidad. Lucy, siento que estas escupiendo en mi cara. Siempre tan celosa, prohibiéndome hablar con amigas porque según tú yo les gusto. Y yo de estúpido te he hecho caso. Sí, sí, merezco un Óscar en la categoría de IMBÉCIL. 


--Jamás te engañaría 

--Lo sé -sonríe victoriosa 


Vamos Matías, respira, respira. ¿Qué tanto puede durar la cita? En cuanto acaben de comer le pones un pretexto y te largas. 

Y casi cuando al fin logro enfriar mi cabeza, veo algo, algo que enseguida hace que esa mascara de tranquilidad comience a quebrarse. Lucy tiene una marca de chupete en el cuello. Puedo notar que la cubrió bien con maquillaje, pero afuera hay una leve lluvia y las gotas debieron quitar gran parte del maquillaje. 


Se estaba revolcado con Gabrielle, por eso llegó tarde. Seguramente aun debe de traer el aroma de su perfume. Esto es demasiado de lo que puedo soportar. Muero de ganas de reclamarle, no soporto seguir fingiendo. Pero siento que si abro la boca voy a estallar en llanto.


No llores Matías, no llores. No frente a ella.


Recuerda lo que te dijo Alejandro "cuando sientas que no lo soportas, piensa en lo que le haremos y eso te dará fuerza" sí, debo pensar en eso. En la cara que tendrás cuando te enteres que no eres la única que se ha estado divirtiendo. Que al igual que tú yo también te he sido infiel. 


Infiel... ¿Infiel? Yo no... Yo no te he sido infiel. Todo es una farsa. Un plan. Mientras yo juego a que te soy infiel, tú lo haces de verdad. No tengo el valor para engañarte, ahora me doy cuenta. He sido un estúpido, más estúpido de lo que creí. 


--¿Te sientes bien, Matías? -su voz hace que del infierno regrese a la realidad 

--No... -trato de ser breve, porque siento que las lagrimas saldrán pronto- me he sentido mal desde la mañana ¿Te molestaría mucho si regreso a casa? 

--Pues... -suspira- se vería muy mal que te pidiera que te quedaras -veo inconformidad en su rostro

--Gracias, Lucy. Ya he ordenado así que tú deberías  quedarte aquí a comer.

--Supongo 

--Te llamo más tarde ¿Sí? -me acerco y le doy un beso en la frente para no verme demasiado cortante. Aunque en mi interior siento que quiero tallarme los labios hasta que sangren, que todo rastro de ella se borre.


Salgo del restaurante y me voy corriendo sin mirar a nadie. Tan rápido para asegurarme de que nadie alcance a ver mis lagrimas. Odio ser tan sensible. Necesito hablar con alguien, pero soy tan orgulloso que no quiero que nadie me vea llorar. Pero un nombre viene a mi mente "Alejandro". El ya me ha visto llorar, el comprende mi sufrimiento. 


Me detengo y trato de tranquilizar mi respiración. No sé cuanto tiempo he corrido. Saco mi celular y marco el numero de Alejandro.


--¿Bueno? -contesta, es su voz 

--¿Puedo ir a tu casa? -mi voz aun suena fatal 

--Claro - responde algo confundido-  Pero dime ¿Pasa algo? Te oyes horrible 

--Te lo contaré todo cuando llegue.



Paro un taxi y le digo la dirección del departamento de Alejandro. Mis ojos están rojos de tanto llorar así que el taxista voltea de vez en cuando a observarme. Pero no pregunta nada, lo cual agradezco. 


Llego al edificio de Alejandro y entro rápidamente al elevador. Me parece eterno el tiempo que tengo que esperar hasta que las puertas grises se abren. Toco fuertemente la puerta del departamento. Alejandro me abre enseguida con una cara de preocupación.


--¿Qué pasó? 


Entro rápidamente y trato de ocultar mi rostro. Nunca imaginé que él volvería a verme llorar.


--Lucy tenía una marca de beso en su cuello. Sé que hoy estuvo con Gabrielle.

--¿Le reclamaste? -me mira aun más preocupado 

--No. Y no sabes lo difícil que fue.

--Te entiendo. Matías, debes ser más fuerte. Sería muy malo si Lucy comienza a sospechar. 

--¿Y que más da si sospecha? 

--¿Qué dices?  Matías si queremos vengarnos...

--Alejandro -lo interrumpo- ¿No te das cuenta? Mientras nosotros sufrimos, ellas son felices. Te apuesto que en este momento están cogiendo mientras nosotros nos morimos del coraje. ¿Y sabes que es lo peor? Que al final ellas ganaran ¿Sabes por qué?

--¿Por qué? 

--¡Porque todo es una mentira! Nosotros no las estamos engañando. 

--Pero ellas creerán que sí

--Sí, y nosotros seremos los únicos imbéciles que sabremos que todo es una mentira.

--¿Y que quieres que hagamos? ¿Cancelar la boda? ¿Cancelar el plan? 

--Sinceramente, sí, creo que deberíamos cancelar todo. Solo somos unos idiotas enojados -me tumbo en el sofá

--Matías, estas muy alterado - se sienta a un lado de mi y me pone la mano en el hombro, tratando de consolarme- Sé que en unas horas o tal vez mañana pensaras bien las cosas y...


Alejandro no termina de decir la oración cuando yo me acerco y le doy un beso en los labios. …l me aleja enseguida y me mira demasiado confundido.


--¿Qué estas haciendo? -frunce el ceño

--Bueno, pienso que deberíamos hacer de esto algo real -le digo y me acerco aun más a él- Si ellas nos están engañando, nosotros deberíamos hacer lo mismo. Si vamos a hacer las cosas, las haremos bien

--Matías, en este momento estas muy enojado y no piensas con claridad

--Vamos Alejandro -él intenta alejarme, pero yo soy persistente- Sé que tienes meses sin coger -le susurro- lo necesitamos -voy a su entrepierna y le toco el pene por encima de la ropa.

 Me mira enojado, toma mi mano y la retira con brusquedad. Se levanta del sofá y se aleja unos pasos.


--¡ Déjate de estupideces Matías! -me grita, nunca lo había visto enojado 


Yo me cubro la cara y empiezo a llorar. Es verdad, son estupideces. ¡Pero es que estoy tan furioso! 


--L-lo siento. Pero no sabes como duele -lo miro a la cara con mis ojos llenos de lagrimas-  ¿Por qué soy el único que esta sufriendo?


Alejandro se queda unos segundos parado, simplemente me observa y parece estar pensando con detenimiento, después se acerca a mí.


--No llores -me limpia las lagrimas- Vamos -me toma del brazo 

--¿A dónde? 

--A mi habitación 


Caminamos juntos hasta su cuarto. No sé que diablos estoy haciendo. Mi cerebro no me responde como lo hace normalmente. 


Su habitación esta algo oscura. La única luz que entra es la de la ventana que da una vista increíble de Ciudad Vigrid. 


Alejandro me mira a los ojos y me acaricia la mejilla. Se acerca a mi boca lentamente y me besa. Al principio solo son nuestros labios, pero después su lengua entra en mi boca. Nunca había probado los labios de un hombre. Son mejores que los de Lucy. Lleva sus manos a mi cintura y se abraza de ella. Haciendo de nuestro beso algo más intenso. Mete sus manos por debajo de mi camisa. Esas caricias se sienten tan raro, pero no me desagradan. 

Lentamente me quita la camisa y observa unos segundos mi abdomen desnudo. Toca mis pezones con curiosidad, esto también es nuevo para él. Pellizca uno de ellos y yo gimo bajito, el enseguida me voltea a ver.


--¿Qué sientes? -me pregunta curioso

--Raro 


Me tumba en la cama con delicadeza y se pone sobre mi. …l también se quita la camisa y al fin veo su cuerpo. Tiene grandes músculos, llevo mi mano y toco su abdomen, es tan duro. Debe ejercitarse demasiado.


Desabrocha mi pantalón y lo baja hasta el muslo. Mira curioso mi bóxer, dándose cuenta que ya tengo una erección. Me baja el bóxer y mi pene enseguida se levanta. Siento un poco de vergüenza. Me quita por completo el pantalón dejándome totalmente desnudo. Dura bastante sin hacer nada, simplemente me observa. 


Lleva su mano a mi miembro y comienza a acariciarlo. Pero no deja de ver mis reacciones, esta atento a ellas. Va a mis pezones y comienza a chuparlos. Se siente tan bien.


--Quiero ver tu trasero -me dice y yo me ruborizo, pero obedezco y me giro boca abajo. 

Comienza a tocar mis nalgas. Pone sus manos en cada una y las abre para poder ver mi ano. 


--Nunca he cogido por el trasero -me dice- dicen que duele 


Acaricia mi entrada con su dedo indice y después lo mete. Yo me sobresalto y me quejo, eso me dolió un poco. Alejandro se espera unos segundos y comienza a mover su dedo en mi interior. Se siente tan raro.


Escucho el sonido de su cierre bajar. Giro mi cabeza y alcanzo a ver su pene completamente erguido. No puedo evitar sentirme tan nervioso. Eso entrara en mi ahora, y es tan grande. 


Mueve su pene por entre mis nalgas, sin meterlo. Estoy tan excitado, mi cuerpo esta tan caliente. Nunca había sentido esta sensación.


Poco a poco va introduciendo su miembro en mi. 


--ahh... -duele, duele- n-no...


Mete por completo su pene en mi y yo doy un gran grito. No imaginé que dolería tanto. 


--A-alejandro... Despacio

--Matías... Esto se siente... Tan bien -jadea- tu culo... Me aprieta t-tanto 


Saca su pene de mi interior para después meterlo nuevamente. Eso dolió, pero también se sintió muy bien. Comienza con la embestidas, rápidas y profundas. Yo no paro de jadear, todo mi cuerpo esta vibrando. La sensación de su pene penetrándome se siente genial.


--¿T-te gusta? -me dice y noto en su voz la excitación, él también lo esta disfrutando- ¿Qué sientes? 

--Se siente m-muy bien -le digo entre jadeos- m-más... Más fuerte 


Hace caso a mis suplicas y me da tan duro. Lo siento tan profundo. Me encanta ¡Me encanta! 


--¿Qué te gusta más? - me pregunta- ¿Penetrar o ser penetrado? 

--N-no lo sé -apenas y puedo pensar- S-soy virgen... Nunca lo he hecho... Con una mujer 

--¿Qué...? 


Doy un gran grito y me vengo manchado las blancas sabanas de la cama. Logro escuchar una risa de parte de Alejandro al descubrirlo. Me tumbo en la cama con mis fuerzas apagas, fue demasiado para mi. 


--Falto yo...


Levanta mis caderas y me penetra con fuerza. Da una última embestida y se corre por completo en mi. Puedo sentir su semen caliente entrar, es una sensación tan agradable. 


Ni siquiera me doy cuenta cuando me quedo dormido. Estoy completamente satisfecho.

Jugando a ser Infieles ~ Capítulo 4 "Ellas"



Me muevo entre las sabanas de la cama. Abro mis ojos y me doy cuenta que ya es de día. Anoche la pasé increíble. Miro el cuerpo desnudo que esta en mi cama. Me acerco a ella y comienzo a besarle la espalda.


--Ya es de día Gabrielle -le susurro en el oído. Ella voltea de inmediato y me roba un beso.

--No estaba dormida -me dice con una gran sonrisa


Yo me levanto y me dirijo al baño.


--Regresa a la cama Lucy, aun es muy temprano -me grita desde la cama 

--No puedo, hoy veré a Matías. -le digo mientras lavo mis dientes- y no es nada temprano 

--Pff... Matías -dice de mala gana- Ya te he dicho que lo termines 


Salgo del baño y veo a Gabrielle que esta completamente desnuda y con las piernas abiertas, Provocándome


--Me tienes a mi -me dice con una voz seductora 

--¿Tú vas a terminar a Alejandro? 

--Sabes que no puedo 

--Bueno, yo tampoco puedo terminar con Matías. Ademas, estos días siento que ha estado evitándome  Hoy saldremos a cenar al fin.

--Deja a Matias -me dice con un puchero

--Deja a Alejandro 

--Me voy a casar con él en unos días. Estoy tan cerca de mi objetivo. 

--¿Y tu crees que me parece que te cases con él? 

--Querida -me toma del brazo y me jala hacia ella- te juro que un mes después de nuestra boda le pido el divorcio y me caso contigo -me da un beso en los labios- Solo quiero su dinero -me da otro beso- pero a ti te amo, y lo sabes 

--¿Y en la noche de bodas? No me parece que pienses en tener sexo con él

--Tengo que hacerlo porque será nuestra noche de bodas. Hace meses que no tenemos sexo. Él se molestara demasiado si le pongo algún pretexto en nuestra noche de bodas.



Sí, ya sé lo que deben estar pensando. Que soy una terrible mala persona por engañar a mi novio con una mujer. ¿Que puedo decir? No planee esto. Todo comenzó hace seis meses en una fiesta. Yo estaba borracha y Gabrielle se aprovechó de eso, terminé en su cama. Al principio me sentí como una basura. No podía creer que había engañado al hombre que amaba. Pero una vez que probé lo que es estar con una mujer, sinceramente se volvió una adicción. 


Amo a Matías, él es un hombre de los que ya no hay en el mundo. Cuando le dije que quería llegar virgen al matrimonio lo entendió, y desde entonces nunca ha mencionado nada referente al sexo. Y verdaderamente mi plan era llegar virgen, pero Gabrielle apareció. No puedo dejar a Matías porque lo amo. Y no puedo dejar a Gabrielle porque la necesito. La deseo. Y mentiría si dijera que no he desarrollado sentimientos hacia ella. La quiero.



--¿En quien piensas Lucy? -me dijo al oído- me molestaré si estas pensando en Matías. Ya te he dicho que mientras estés conmigo solo debes pensar en mi -me jala del brazo y me avienta gentilmente a la cama

--Pensaba en ti 

--¿Enserio? -toca una de mis piernas y sube hasta mi muslo-¿Pensabas en lo que te hice anoche? 

--Sí

--¿Quieres repetirlo?

--Sabes que tengo que irme 

--Te daré una hermosa despedida 


Me da un beso en los labios, mete su lengua en mi boca y me doy cuenta que de nuevo he caído a sus pies. Va a mis senos y comienza a tocarlos. Masajea uno de ellos mientras que succiona con su boca el pezón del otro. Se siente genial. Besa todo mi pecho hasta llegar a mi cuello. Comienza a besarlo y a succionar.


--G-gabielle n-no... No debes dejar m-marcas -le digo tratando de apartarla de mi, pero ella sabe donde debe tocar para volverme loca, siempre se sale con la suya.

Jugando a ser Infieles ~ Capítulo 3 "El Plan"



Hacia tres días desde que descubrí que Lucy me era infiel. Desde entonces la he estado evitando a toda costa. Poniendo pretextos cuando me llama y me dice que desea verme. La verdad es que no se como voy a reaccionar cuando la vea. Me gustaría decir que seré fuerte y que la miraré a la cara sin aparentar tristeza. Pero lo que más me temo es verla y sentir ganas de llorar. Sería tan vergonzoso que ella me viera llorar. No quiero verme humillado frente a ella. No le permitiré ganar esta guerra. 



Entré al elevador y presioné el botón del piso 5. Me había quedado de ver con Alejandro para hablar sobre nuestro plan. Me siento como un niño tramando una travesura, oh si, una gran travesura. Llegué al departamento y toqué la puerta. Alejandro me abrió enseguida. Hablaba por celular con no sé quien. Pero decía cosas como "tenemos que hablar con los abogados" "el contrato estipula que..." y cosas de esas. Y al fin cuelga y me saluda.


--¿Una llamada de trabajo? -le pregunté

--Así es 

--¿En que trabajas? 

--En el hotel Crossroads

--¿Enserio? Ese hotel es... Muy caro. ¿Qué haces ahí? 

--Pues... Mi padre es uno de los principales accionistas del hotel. Se jubilara pronto y yo simplemente lo ayudo. Dice que quiere que aprenda de él, porque yo tomaré su lugar pronto.

--¡¿Tu papá es un accionista?! Ahora entiendo porque Gabrielle quería casarse contigo -me río, pero después entiendo que fue un mal chiste y me quedo callado. Aunque a Alejandro parece no molestarle- ¿Cuantos años tienes? 

--25

--¿25? No los aparentas, creí que tendrías algunos 22 

--¿Enserio? A mi me parece que sí aparento mi edad. ¿Cuantos años tienes tú?

--19

--Tú tampoco aparentas tu edad. Te ves más joven.

--Y yo que quiero verme mayor -suspiré- por cierto ¿ has visto a Gabrielle? 

--Sí

--¿Y que tal? 

--Bien 

--¿No sientes coraje cuando la ves? ¿Cuando la besas? ¿Has tenido relaciones sexuales con ella estos días? Yo no podría

--Claro que siento coraje, pero desaparece cuando pienso en lo que le haremos. Y no, no he tenido relaciones con ella estos días, a decir verdad, desde hace como dos meses que no lo hacemos. Siempre me ponía pretextos estúpidos. Fue una de las cosas por las cuales sospeché que me engañaba.  -saca un cigarrillo y lo enciende- ¿Y tu como has estado? ¿Cómo vas con Lucy? 

--No la he visto. Sinceramente la he estado evitando.

--Matías, ella sospechará.

--Lo sé. Pero no deseo verla, estoy furioso con ella. Pretender que todo va bien entre nosotros... no se si pueda.

--Has lo que yo hago, cuando sientas que no lo soportas, piensa en lo que le haremos y eso te dará fuerza -exhala el humo del cigarro-  ¿ cómo le vas a hacer cuando quiera sexo? Necesitas un buen pretexto

--No tengo que preocuparme por eso. No tenemos relaciones sexuales 

--¿No? -me mira sorprendido 

--Ella dijo que quería llegar virgen al matrimonio. Y yo decidí respetar eso. Pensé que no había muchas chicas que le tomaran tanta importancia a cosas como esas, y que yo era afortunado por tenerla a mi lado. Si que me vio la cara de imbécil.

--Mujeres -frunció el ceño- ¿Y bien? ¿Qué has pensado sobre el plan? 

--Se me ocurrieron unas ideas muy buenas. 

--Muero por escucharlas -dio una gran sonrisa 

--Pienso que deberías casarte con ella. Bueno, hacerle pensar eso. Contratamos a un juez falso para que la ceremonia no tenga validez. 

--¿Y cuando les diríamos de nuestra supuesta relación? 

--En la noche de bodas -no pude evitar dar una risa burlona 

--¿Cómo? -Alejandro sonríe, pero se ve un poco confundido

--En el hotel, cuando ella entre a la habitación nos verá en la cama 


Alejandro se ríe sonoramente. Es la primera vez que lo veo reír así.


--Adoro tu maldito cerebro -me revuelve el cabello 


Los dos comenzamos a reírnos  Pero después la risa termina y nos miramos fijamente. Veo decepción en sus ojos


--Es curioso que estemos planeando hacerle daño a las mujeres que creíamos amar -le digo

--Así es

--No puedo creer que Lucy haya echado un año de relación a la basura -suspiro- ¿Cuanto llevas con Gabrielle?

--Ocho meses 

--¿Ocho meses? ¿Te bastaron ocho meses para pensar en casarte con ella? 

--¿Qué tiene de malo? 

--Yo como mínimo tendría dos años de relación para pensar en casarme. Uno tiene que conocer bien a la persona con la que pasará el resto de su vida -Alejandro vuelve a reírse 

--Hay Matías, tu forma de pensar es algo inocente.

Jugando a ser Infieles ~ Capítulo 2 "La alianza"




Me había quedado sin mover ni un músculo ¿Qué? ¿Su novia? ¿Qué carajos estaba pasando aquí? 


--Al igual que tú, acabo de darme cuenta que mi novia me es infiel... Con una mujer 

--No entiendo nada 

--¿Te parece si entramos? -Me dijo, y entonces me di cuenta que estábamos justo en frente de un bar- Parece que va a llover

--Yo no... No creo que... 

--Acaban de rompernos el corazón. Creo que necesitas un amigo con quien desahogarte. Y yo también. ¿O acaso prefieres ir a llorar en la soledad de tu habitación? 


Yo era demasiado orgulloso para llorar delante de alguien. Pero este muchacho era alguien que yo no conocía. Siendo de esa forma la vergüenza no era tan grande. 


Caminamos juntos hasta el interior del bar. Nos sentamos en la mesa más alejada, más solitaria. Yo ya había dejado de llorar, pero mis ojos aun seguían algo rojos. 


--¿Qué les ofrecemos, caballeros? -dijo el mesero 

--Yo no... No tomo -dije 

--Dos cervezas, por favor -dijo el muchacho. Del cual aun desconocía el nombre. Debía medir 1.80 cm. Su piel era ligeramente morena, sus facciones eran muy masculinas y su cabello era castaño. Debía ser un par de años mayor que yo. Era apuesto- ¿Cómo te llamas? 

--Matías ¿Y tu? 

--Alejandro 

--Estoy muy confundido ¿Cómo es que sabes lo de mi... -pasé saliva- ...novia? 

--Gabrielle, la chica pelirroja con la que estaba tu novia, es mi novia. Había estado actuando muy raro los últimos meses, así que decidí seguirla. Entré al restaurante chino y me senté muy cerca de donde lo hiciste tú. Y bueno, vi como se besaban, y después te vi a ti en la entrada. Tenías una cara de dolor tan impresionante, las lagrimas salieron de tu rostro de inmediato. Y ahí me di cuenta que tu estabas en el restaurante por la misma razón que yo. Así que decidí seguirte. Eres muy veloz.

--Esto parece una maldita telenovela 

--Supongo -dijo inexpresivo- ¿Entonces te acabas de dar cuenta que te pusieron los cuernos? 

--Sin querer escuché un fragmento de una conversación que tuvo por su celular. Ella mencionó ese restaurante. No puedo creer que me este engañando, no lo puedo creer -me cubrí el rostro con las manos, oh no, de nuevo las lagrimas 

--Toma -me entregó la cerveza- Te hará sentir mejor 


Con un gesto de incomodidad acepté la cerveza. Di el primer sorbo y que mal sabía. Pero conforme más tomaba el mal sabor se hacia más soportable. 


--Creí que me amaba. Ella... Me lo dice todos los días. ¿No soy lo suficiente hombre y por eso me ha engañado con una mujer? 

--Me pregunto lo mismo -dijo, y le dio el último trago a la cerveza- Otras dos -le dijo al mesero

--Que puto día el de hoy 

--¿Nunca sospechaste nada?

--No. Creo que he sido un estúpido. Sí, eso es lo que soy.

--La amas mucho ¿Verdad? 

--No tienes idea -le di un trago a la cerveza- mis padres querían que me fuera a estudiar a Francia. Se me ofreció la oportunidad. Y yo iba a aceptar. Pero ella me dijo que me quedara, así que me quedé, por ella. ¿Así es como Lucy tira a la basura lo que he hecho por ella? ¡Maldición! 

--Los hombres somos imbéciles cuando se trata de mujeres. Es la triste realidad. -Sacó una caja de cigarrillos y me ofreció, yo no fumo así que me negué- ¿Y qué piensas hacer? ¿La terminaras? -encendió el cigarrillo

--Claro que lo haré. A este estúpido hoy le han quitado la venda de los ojos -le di un gran tragó a la cerveza, que era mi tercer cerveza, y ya empezaba a sentir los efectos del alcohol- ¿Y tú? 

--También la terminaré 


Miré a mi reloj, pronto seria las 11:00 pm. Ya era muy tarde.


--Me tengo que ir -le dije, me levanté y al querer dar un paso sentí que la cabeza me daba vueltas- bebí de más 

--Es normal que estés mareado cuando no estas acostumbrado a tomar 

--Sí, pero creo que me ha servido el alcohol. 

--¿Seguro que puedes llegar a tu casa solo? 

--Claro que si

--¿Donde vives? 

--En la Joya

--Eso esta al otro lado de la ciudad. Y en esta zona no pasan muchos taxis.

--Ya me las arreglaré 

--Podemos ir a mi casa. No esta muy lejos de aquí 

--No, gracias 

--Deberías ver tu cara. Enserio que no te ves bien. Anda, vamos a mi casa 

--Esta... Esta bien 






...................






Un terrible dolor de cabeza me despertó. Abrí mis ojos y me sorprendí al ver que esa no era mi habitación. Luego recordé que ese chico... Alejandro, me había ofrecido quedarme en su casa. Me levanté. En lo primero que pensé fue en Lucy, y una horrible sensación invadió mi pecho.


--Me engañó -la primer frase del día


Salí de la habitación. No recordaba muy bien la casa. La noche anterior había tomado mucho y no le había prestado atención. Y ahora que estaba en mis cinco sentidos (o algo así) pude contemplar el lugar a fondo. Era un departamento hermoso. Alejandro debía tener mucho dinero. El piso era de mármol negro y cada mueble parecía ser extremadamente caro. A decir verdad, cada maldita cosa ahí parecía valer miles ¿Quien eres Alejandro? 


Caminé por un largo pasillo lleno de estatuas y pinturas muy llamativas. Al final del pasillo encontré la cocina, en donde se encontraba Alejandro. La mesa estaba ya con el desayuno servido.


--Buenos días -me saludó 

--Buenos días 

--Siéntate a desayunar 

--Creo que... Eso seria demasiado. Ya me has dejado pasar la noche en tu casa 

--Vamos, ¿Tienes hambre no? Además, ya he  hecho lo suficiente para dos personas ¿Dejaras que se desperdicie la comida?


Con algo de vergüenza acepté y me senté en el comedor. Había un plato con Hot cakes y un omelet. Se veía delicioso. 


--¿Tu cocinaste? 

--Sí

--Eres un gran cocinero -le dije al probar su comida, si que era deliciosa

--No es para tanto -dio una ligera sonrisa, creo que nunca había sonreído- ¿Cómo te sientes? 

--Mejor ¿Y tu? 

--Mejor -le dio un trago a su jugo y me miró algo sospechoso- No te vayas a molestar, Matías, pero anoche sin querer revisé tu mochila 


Oh no, ya se ha donde va todo esto.


--¿Por qué tienes un arma? No me digas que fuiste al restaurante con la intención de...

--Te equivoca -lo interrumpí- esa arma siempre la traigo conmigo por seguridad, yo no... Planeaba hacer nada malo con ella

--¿Enserio? -dijo no muy convencido

--Veras -me rasqué la nuca, incomodo- Esa pistola me la dio mi hermana mayor. Ella sufrió de violencia domestica con su ex esposo, él casi la mata. Afortunadamente lo metieron a la cárcel, y desafortunadamente salió hace unos meses. Es un tipo peligroso, y Bella mi hermana me obliga a traer conmigo el arma. Lo hago por su tranquilidad. Nunca he pensado seriamente en usarla. Sé que es difícil creerme pero...


--Te creo -le dio un trago a su vaso de leche con una expresión seria- Hace un año se metieron a robar a mi departamento. Es por eso que  también tengo un arma. Pero no la llevo conmigo a todas partes.


Agradecí inmensamente que él creyera en mis palabras. Por un momento pensé que llamaría a la policía, lo cual hubiera sido terrible ya que no tengo el permiso para usarla.



Analicé el rostro de Alejandro. Se veía tranquilo, muy tranquilo. Yo me sentía fatal por lo ocurrido el día anterior. Pero en cambio él no se veía para nada deprimido ni lastimado. ¿Acaso se estaba conteniendo? Si es así lo hace muy bien.


--Te ves demasiado tranquilo. Ayer también. Parece como si la noticia no te hubiera afectado en nada. ¿Qué no la amabas? 


El castaño dejó de comer y centró su vista en mí.


--No lo sé 

--¿Cómo que no lo sabes? ¿No te sientes mal por su engaño? -era tan inexpresivo

--Cre que... Más que sentirme dolido, me siento decepcionado -suspiró- Se suponía que Gabrielle y yo nos casaríamos en dos semanas

--Lo siento 

--Mi familia siempre me dijo que ella me quería por mi dinero. Debí haberlo sospechado antes. Me pidió un coche, y a decir verdad, siempre que nos veíamos me pedía cosas, "mi novia debe tener lo mejor" ese era mi lema. Creo que decidí casarme con ella para llevarle la contra a mi familia. Me he equivocado muchas veces, y ellos siempre me han echado en cara esos errores. Creí que Gabrielle sería la única buena decisión en mi vida, y que al fin le demostraría a mi familia que sé tomar mis propias decisiones. Pero bueno, nuevamente, ellos tenían la razón. Ya me imagino la cara que pondrán cuando les diga que no me casaré. 

--Ve el lado bueno. Te diste cuenta de la verdad antes de casarte. Y además, te ahorraras todo el dinero que ibas a gastarte en la boda.

--El dinero de la boda ya esta invertido. Dudo mucho que pueda recuperarlo. Creo que habrá fiesta pero sin novios -dio una risilla 

--La vida es injusta 

--Así es

--Deberíamos vengarnos 


Mi cerebro comenzó a fabricar ideas. Y usualmente no le hago caso a mis ideas locas, ya que siempre terminan mal. Pero me habían roto el corazón, tenía que hacer algo.


--¿Qué quieres que hagamos? ¿Matarlas? Me gusta la idea, pero es ilegal 

--Pagarles con la misma moneda 

--¿Engañarlas con otra mujer? -hizo un gesto de molestia- no quiero saber de mujeres por un buen rato ¿Sabes?

--No, me refiero a pagarles exactamente con la misma moneda. ¿Y si ellas se enteraran que las hemos engallado con un hombre? Mejor aun ¿Y si se entararan que Alejandro y Matías son pareja? Eso seria genial, ya que ellas no se imaginan que nosotros nos conocemos 

--Matías, no soy gay. Y sinceramente, empiezas a asustarme.

--Yo tampoco soy gay, y no quiero serlo. Me refiero a engañarlas, a hacerles creer que tu y yo salimos juntos.

--No lo sé -se rascó la nuca 

--Vamos Alejandro. ¿Te imaginas sus rostros cuando se enteren que sus propios novios están saliendo juntos? ¡Esa idea es tan jodidamente perfecta! Que sientan lo que nosotros sentimos ayer, que sientan lo que es hechar tus sentimientos a la basura. 

--Eso... No suena nada mal 

--¡Genial! ¡Venganza! 

--¿Y cuando les diríamos que "salimos juntos"?   

--El momento tiene que ser especial -vamos cerebro ¡Vamos!- ¿En tu boda? Si ya no hay forma de recuperar el dinero que invertiste en ella ¿Por qué desperdiciar la ocasión? 

--¿Mi boda? No creo que sea buena idea

--Vamos, imagínate a Gabrielle con su vestido de novia. Llena de ilusiones porque ese día se casará y sus sueños de ser millonaria se harán realidad. Para después quitarle esa sonrisa de la cara.

--Sí, me gustaría borrar esa sonrisa -sonrió y luego dio un suspiro resignado- Me convenciste. Dios, no puedo creer lo que estoy diciendo.

--¿Tenemos un trato? -extendí mi mano para hacer las cosas más formales, soy dramático 

--Tenemos un trato -sonrió y recibió mi mano.